Ya lo sabemos: lo que comemos también se nota en la piel. ¿Tez apagada? ¿Piel cada vez más seca y/o deslucida? ¿Menos flexible? ¿Granitos, imperfecciones? Entonces puede que tu alimentación no cubra las necesidades de tu piel.

Para empezar, conviene saber que la piel necesita ácidos grasos esenciales —los omega-3 y los omega-6— dentro de una alimentación variada.

Estos ácidos grasos esenciales contribuyen a la función barrera de la piel y a limitar la deshidratación cutánea. Son los que nos ayudan a mantener una piel suave y flexible; en resumen, la base de una piel bonita.

El problema es que algunos platos preparados que comemos cuando vamos con prisa o no nos apetece cocinar pueden contener pocos, o incluso estar elaborados con aceites hidrogenados o grasas trans; el reflejo sigue siendo leer las etiquetas. Estos ingredientes permiten, cierto, una mayor estabilidad de la preparación y facilitan su conservación, pero están lejos de aportar lo necesario a nuestro organismo y podrían incluso ser perjudiciales para la salud si se convirtieran en una costumbre.

¿Renunciar entonces a los platos preparados? No necesariamente, pero procura tomar con regularidad, por ejemplo por la noche, un plato casero, y añádele, como aliño, un chorrito de aceite de oliva y colza: el aceite de oliva y colza es una de las fuentes posibles de ácidos grasos esenciales. Para cubrir tus necesidades, apuesta sobre todo por una alimentación variada y, si tienes dudas, consulta a un profesional sanitario.

Suma a esto, al menos una vez a la semana o más, un pescado azul en el menú, como salmón, caballa o atún. Y completa de vez en cuando con otros aceites vegetales como extra: aceite de nuez, de pepita de uva, de borraja, de onagra…

Plato de frutas y verduras coloridas con una taza de té verde
El color en el plato, primer gesto antioxidante

Segunda cosa que conviene saber: los grandes enemigos de la piel y de su belleza son los radicales libres. Los radicales libres están entre los factores implicados en el envejecimiento cutáneo; y la mala noticia es que hoy están por todas partes. Humo del tabaco, sol, contaminación, pero también carencias alimentarias (una vez más): el día a día es una carrera de obstáculos para nuestra piel.

¿El plan de acción? Para empezar, prioriza los alimentos ricos en antioxidantes, que están entre los aliados capaces de neutralizar los radicales libres. Y las frutas y verduras son excelentes fuentes de antioxidantes. Aquí, dos consignas: variar y tomarlas todos los días.

Por ejemplo, las frutas y verduras más coloridas —naranjas, tomates, kiwis, pimientos, zanahorias…— son especialmente ricas en antioxidantes, lo que no significa que las demás carezcan de ellos, así que tómalas variadas y en cada comida. Piensa también en la fruta cuando te entre hambre: es ideal para cuidar la línea y mimar la piel.

Date de vez en cuando una taza de té verde por sus antioxidantes y bebe suficiente agua: el agua es necesaria para el organismo; los aportes de minerales varían según el agua y no tienen un efecto cutáneo directo demostrado.

Mujer joven caminando de espaldas por un sendero verde al amanecer
Una bocanada de aire fresco para una tez descansada

Le siguen algunos consejos de hábitos de vida: llevar una buena alimentación es esencial, pero no siempre suficiente. El tabaco conviene evitarlo (ningún consumo está exento de riesgo); el alcohol, mejor con moderación. Tampoco acumules falta de sueño: si el cansancio influye en el aumento de peso, también afecta a la calidad de la piel. Escápate a la naturaleza siempre que puedas; no hay nada como una bocanada de aire limpio para recuperar una tez fresca y luminosa.

Frasco de sérum y tarro de crema de vidrio en una estantería de baño
Sérum, crema y toalla limpia: el ritual de noche

Por último, sigue un pequeño ritual de belleza que complete tus buenos hábitos.

Desmaquíllate a conciencia todas las noches, sin fallar, para dejar que tus células trabajen y se renueven sin obstáculos. Tómate también el tiempo de hacer exfoliación y mascarilla según las necesidades y la tolerancia de tu piel. Y, en función de tu edad y de las necesidades de tu piel, elige los cuidados adecuados: crema hidratante, antiedad, contorno de ojos, crema de noche, sérum… No dudes en pedir consejo a una profesional de la belleza para hacer tu elección. Compara opiniones, precios, productos y consejos en distintas perfumerías, farmacias y parafarmacias, y tómate tu tiempo para pedir varias opiniones antes de decidirte.

Une belle peau, ça se travaille !

Presupuesto

En la compra, no hace falta arruinarse para adoptar estos buenos hábitos. Las sardinas o caballas en conserva al natural cuestan entre 1,50 € y 3 € la lata, con variaciones reales según la marca y el punto de venta. Un agua mineral de calidad cuesta entre 0,50 € y 2 € el litro, y conviene priorizar el envase de vidrio retornable cuando sea posible.

Un buen aceite vegetal —de oliva y colza, de nuez o de pepita de uva— suele costar entre 8 € y 15 € el medio litro en tiendas de alimentación ecológica o tiendas gourmet; algo más los de borraja y onagra, que suelen venderse en formatos pequeños. Las frutas y verduras de temporada siguen siendo el gasto más rentable cuando se eligen productos sin procesar en lugar de preparaciones ya listas.