«Que tu alimento sea tu primera medicina», decía Hipócrates. La micronutrición, en cambio, es una noción mucho más reciente. Esta «ciencia» se enseña en la universidad y la aplican médicos y farmacéuticos; de hecho, existe un instituto europeo de dietética y micronutrición. En muchas personas, los aportes de ciertos nutrientes —calcio, potasio, magnesio, hierro, yodo y vitaminas D y B— pueden ser insuficientes. Y esos aportes insuficientes pueden repercutir en nuestro estado de salud. Algunas señales físicas pueden alertar: digestiones difíciles, piel seca, uñas quebradizas, problemas de sueño, estrés… Ante estas molestias del día a día, el primer paso es revisar la alimentación y compensar ciertos déficits con complementos alimenticios. Pueden ser probióticos, cuyo efecto sobre la microbiota intestinal se estudia en algunas situaciones; omega 3 y 6, que a menudo se asocian al buen ánimo, o extractos de algas que a veces se utilizan con fines de bienestar.

Estos son dos ejemplos en los que la micronutrición puede intervenir:
¿Tienes la sensación de estar siempre cansado, incluso después de dormir bien, y de recuperarte cada vez peor? Los bajones de energía y las infecciones repetidas también deberían alertarte: ya va siendo hora de recargar las pilas. ¿Cómo? Para empezar, vigilando el café, el té o la cola: un consumo excesivo o tardío de bebidas con cafeína puede alterar el sueño y alimentar el cansancio. Reduce también el consumo de sal, responsable de la pérdida de algunos minerales por la orina. En el menú, prioriza las frutas y las verduras, ricas en vitaminas y minerales. Una bandeja de marisco también puede ayudarte a hacer acopio de vitaminas y minerales. Para recuperar la energía, no te olvides de las proteínas, que encontrarás en la carne o los huevos, por ejemplo. Como complemento, a veces se menciona una cura de cobre-oro-plata, pero es mejor hablarlo con un profesional sanitario antes de lanzarse. Y si estas molestias persisten, acude a tu médico, que valorará si conviene hacer un análisis de sangre.

¿Estás sobrecargado, angustiado e irritable? Esas son las principales señales del estrés. El papel de la serotonina en el estado de ánimo se menciona a menudo, pero es complejo y no se reduce a un déficit ni a un efecto calmante. Primer error que hay que evitar: lanzarse a por los dulces —un producto azucarado puede aliviar muy brevemente, pero no resuelve el estrés y puede favorecer el aumento de peso si se consume en exceso. Mejor opta por los hidratos de carbono de absorción lenta, presentes en la pasta, el pan integral o los cereales integrales. Incorpora a tu menú proteínas animales —carne, huevos o pescado— acompañadas de verduras crudas aliñadas con aceite de colza, naturalmente rico en omega 3 y 6. Como complemento, a veces se apuntan algunas pistas para la ansiedad, los bajones y los trastornos del estado de ánimo, pero es mejor hablarlo con un profesional sanitario antes de lanzarse.

Hoy está de moda la automedicación; sin embargo, si las molestias persisten, no dudes en consultar a un médico o a un farmacéutico formado en micronutrición. En la práctica, un complemento alimenticio no es un medicamento y algunos pueden interactuar con un tratamiento en curso. En ciertas situaciones —embarazo, lactancia, bebés, dieta vegana estricta, edad avanzada—, no es la lectura de una etiqueta lo que decide, sino un médico.

Para leer más: «Tous les bienfaits de la micronutrition», de Didier Chos (ed. Flammarion). Y para encontrar un médico o un farmacéutico formado en micronutrición, el Institut européen de diététique et de micronutrition (IEDM) incluye en su web un listado de profesionales; conviene verificarlo antes de acudir.
Una caja bonita es un plus, pero no dice nada sobre la eficacia; el sello ecológico, en cambio, garantiza que al menos el 95 % de los ingredientes agrícolas proceden de la agricultura ecológica, pero no prejuzga la calidad final del producto.
Las carencias alimentarias pueden ser responsables de nuestro estado físico y anímico. La micronutrición no se considera una dieta, sino un verdadero método de alimentación saludable. Surgida en los años noventa, hoy la practican numerosos médicos en Francia. ¿El principio? Adaptar tu alimentación para cubrir las distintas carencias de nutrientes poniendo los alimentos adecuados en tu plato y ayudándote de complementos alimenticios específicos para tus necesidades…

Presupuesto
En cuanto al presupuesto, calcula entre 10 y 30 € por un bote de complementos para un mes: los probióticos y los omega 3 suelen moverse en esta franja, mientras que las fórmulas más específicas, como ciertas curas de oligoelementos, suben rápido por encima. El precio varía según la marca, la dosis por cápsula y el número de días de la cura: un formato grande casi siempre sale más barato por dosis. Se encuentran en farmacias, parafarmacias, tiendas de alimentación ecológica y webs especializadas, pero siempre es mejor pedir consejo antes de comprar que fiarse del envase.
Fuentes
- Institut européen de diététique et de micronutrition (IEDM) — presentación del instituto y listado de profesionales, consultado en 2026.
- AEMPS, Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios — información sobre medicamentos y productos sanitarios, consultada en 2026.

Los complementos alimenticios no sustituyen una dieta variada y equilibrada ni un estilo de vida saludable.





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