Pelo seco o graso, cuero cabelludo irritado, caída, puntas abiertas... Lo cierto es que el cabello preocupa, y hay preguntas que se repiten más que otras. Nos inquietamos, hablamos del tema y vamos tomando consejos de aquí y de allá sin estar seguras de si hacemos lo correcto; y encima hay recomendaciones y falsos mitos que preferiríamos evitar. Aquí tienes algunas claves para cuidar tu pelo según su estado, ya sea estacional o habitual, y para entender mejor cómo funciona el cuero cabelludo y, por tanto, el cabello.
Me pica el cuero cabelludo
Picores que a veces vienen con caspa, incluso poco después del lavado, y en algunos casos enrojecimiento, son señal de un cuero cabelludo estresado, castigado. Las causas de esa irritación pueden ser muchas: destacan el cansancio intenso, una alimentación con carencias, productos mal elegidos, la contaminación...
Para remediarlo, empieza por elegir un cuidado capilar calmante que actúe directamente sobre el cuero cabelludo. Algunas marcas especializadas los tienen, como Davines y René Furterer.
También conviene que dejes de castigar tu pelo una temporada: evita los cepillados con secador, porque el calor del secador irrita el cuero cabelludo, y no abuses de coloraciones, decoloraciones y similares.
Tampoco olvides que una alimentación equilibrada y un pelo sano van de la mano. Algunos alimentos incluso benefician la fibra capilar: las proteínas animales, que participan en la creación de queratina; la vitamina B, presente en gran cantidad en la levadura de cerveza (puedes espolvorearla en ensaladas, sopas y similares); y el zinc, abundante en mariscos e hígado.
Si los picores persisten, lo aconsejable es consultar a un dermatólogo, que podrá comprobar que el problema no tiene otra causa, como alergia, eccema, psoriasis u otra.

¿Es cosa mía o mi pelo se afina?
El adelgazamiento de la masa capilar también puede tener varias causas.
Para empezar, una causa natural: la edad. Con los años, el diámetro del cabello puede reducirse, aunque el grado varía según la persona. No es raro, por tanto, que a los 40 ya no tengas la densidad capilar de tus 20.
Para frenar este fenómeno existen productos presentados como antiedad específicos para el pelo. Por sí solos no pueden evitar que el cabello se afine a largo plazo.
Piensa también en proteger tu pelo a diario: un cabello cuidado lo agradece con los años. Por ejemplo, acostúmbrate a masajear el cuero cabelludo con los dedos antes del lavado; masajearlo puede relajar y producir una sensación de bienestar. Protege además tu pelo de agresiones que no perdonan, como el sol. En pequeñas dosis, tiene beneficios para la piel del cuerpo y para el cuero cabelludo, pero en exceso debilita la piel y la raíz del cabello, y cuidado con la caída. Así que piensa en sombrero y spray protector específico para el sol.
Huye del humo del cigarrillo, invierte en una crema protectora para aplicar con regularidad en medios y puntas y, de nuevo, cuida tu alimentación. Una carencia de hierro puede asociarse a la caída del cabello; si tienes dudas, consulta a un médico.

También conviene saber que la vitamina C ayuda al organismo a absorber el hierro, así que combina ambos elementos esenciales.
¿Se pueden eliminar las puntas abiertas?
Aunque ciertos anuncios quieran hacernos creer lo contrario, una vez que el cabello tiene puntas abiertas, es imposible repararlo. La única solución es cortar.
Los tratamientos, aceites capilares, sprays y similares pueden ser eficaces si se usan con regularidad, pero para prevenir las puntas abiertas, no para hacerlas desaparecer. Así que, si quieres conservar la longitud, cuídala.
Además, las puntas abiertas no siempre se deben a cepillados, coloraciones, alisados y otros malos tratos al cabello: algunas mujeres las tienen en cuanto el pelo alcanza cierta longitud, sin multiplicar por ello las manipulaciones. La resistencia del cabello depende de su calidad, y no todos somos iguales ante ella.

Para terminar, y aunque sea un mito muy extendido, cortarse el pelo no lo hace más fuerte ni crecer más deprisa: el cabello es muy distinto de las plantas, porque crece desde la raíz. Dicho esto, no hay nada como un pequeño corte cada 2 o 3 meses para igualar, deshacerse de las puntas abiertas y refrescar el peinado.
Me lavo el pelo graso a diario, ¿está bien o mal?
Se ha dicho de todo sobre lavarse el pelo demasiado a menudo, pero lo cierto es que un cuero cabelludo graso, por un lado, no es estético (no puedes presentarte en el trabajo con el pelo brillante) y, por otro, necesita una higiene regular: los lavados frecuentes y suaves pueden ayudar a limitar el exceso de sebo y la incomodidad del cuero cabelludo.
La clave está en elegir un champú adecuado, es decir, muy suave, para que no agreda el cuero cabelludo. Puedes probar un champú de tratamiento para espaciar los lavados, pero su efecto sobre la producción de sebo no está garantizado. Es preferible no usarlo en cada lavado, para evitar que pierda eficacia o provoque el efecto contrario si se utiliza con demasiada frecuencia.
Lo ideal es alternar un champú neutro suave con otro de tratamiento, y evitar lavarlo si ves que puedes aguantar un poco más.
Ten en cuenta que, por precaución, conviene limitar el calor fuerte en un cuero cabelludo graso o irritado.
Se me cae el pelo, ¿qué hago?
Todos perdemos algunos cabellos cada día: se considera que una caída diaria normal puede llegar hasta los 100 cabellos. Dicho esto, hay épocas en las que la caída aumenta, como suele ocurrir en otoño; entre la almohada, la bañera, el cepillo y el jersey, acabas angustiándote y preguntándote cuánto pelo te quedará cuando termine el invierno.
Algunas personas recurren a complementos alimenticios, pero su interés depende de posibles carencias y debe consultarse con un profesional sanitario.
No obstante, si la caída es demasiado abundante y se prolonga, es mejor consultar a tu dermatólogo o médico de cabecera: el estrés, las carencias alimentarias, el embarazo... pueden estar detrás de caídas «anormales».
¡Mi color pierde brillo demasiado rápido!
Tu peluquero seguro que te lo ha explicado: la duración del color depende sobre todo del estado de tu pelo. Si el cabello está seco y dañado, el color tiende a apagarse muy rápido, dejando paso a un pelo sin vida y, a veces, a un tono completamente desvirtuado.
Para evitarlo, lo ideal siguen siendo los cuidados regulares y minuciosos: baño de aceite, tratamiento acondicionador y champú para cabello teñido. De nuevo, protege bien tu pelo del sol y del cloro, porque no hay nada peor para arruinar un color.
Por último, algunos peluqueros ofrecen champús con pigmento que ellos mismos dosifican según tu color: es el caso de los salones Dessange. Estos champús se usan una vez por semana para mantener el color.
El gesto que marca la diferencia: dos o tres minutos de masaje en el cuero cabelludo con las yemas de los dedos, en seco, antes del lavado. Círculos pequeños, sin presionar como si quisieras hacer espuma, solo para relajar el cráneo. No hace que el pelo crezca por arte de magia, pero no cuesta nada y sienta bien.
Presupuesto
En cuanto al presupuesto, un champú suave o de tratamiento de farmacia o parafarmacia suele costar entre 10 y 30 € según el formato y la marca; las referencias especializadas en el cuidado del cuero cabelludo (tipo René Furterer o Davines) se sitúan más bien en la parte alta de esa franja. Para un tratamiento calmante específico para el cuero cabelludo, calcula entre 15 y 35 €. Una cura de complementos alimenticios para pelo y uñas ronda entre 20 y 40 € al mes, según la duración de la cura y el envase. Los champús con pigmento que ofrecen en algunos salones suelen superar los 20 €. Estas franjas varían de un establecimiento a otro, según las promociones y la composición: lo mejor es comparar antes de comprar.
Los complementos alimenticios no sustituyen una dieta variada y equilibrada ni un estilo de vida saludable.





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