Igual que las hojas de los árboles empiezan a alfombrar el suelo, a muchas personas se les cae el pelo más de lo habitual en otoño. Es un fenómeno estacional y variable, y conviene consultar si la caída se alarga en el tiempo. No es precisamente agradable ver el pelo que se queda en el cepillo, en la ducha y por los jerséis, como si quisiera abandonar el cuero cabelludo. Para que la cosa no se note tanto, hay algunos hábitos que ayudan. Alimentación, rutinas y trucos: el pelo debería pasar el otoño algo mejor, que quede claro.
Antes de las mascarillas, los aceites capilares de todo tipo y los complementos alimenticios, lo que hay que cuidar es la alimentación: ahí está la primera fuente de salud de la melena. Para ser fuerte y sano, el cabello tiene necesidades concretas que solo se cubren con una dieta equilibrada y variada. En primera línea: las vitaminas del grupo B, las proteínas y los oligoelementos, sobre todo el zinc, el magnesio y el hierro.

Las vitaminas del grupo B están en un montón de alimentos corrientes: carnes, marisco y pescado, cereales integrales, lácteos, germen de trigo… Lo ideal es variar las fuentes y comer de todo, evitando los alimentos demasiado grasos y refinados. La levadura de cerveza puede contribuir a cubrir las necesidades de vitaminas del grupo B dentro de una dieta variada.

En cuanto a las proteínas, fácil: entre huevos, carnes, pescados, lácteos y fuentes vegetales como la soja y las legumbres, hay donde elegir, y también conviene variar. El zinc es esencial para la salud del cabello; pueden darse carencias, sobre todo cuando la alimentación es poco variada. Está en los productos del mar, principalmente moluscos, pero también en la carne y las vísceras, en los cereales integrales y en la yema del huevo, entre otros.
Con el magnesio pasa lo mismo que con el zinc. Sus necesidades suelen cubrirse con una dieta variada, aunque hay situaciones que pueden provocar aportes insuficientes. Un déficit de magnesio puede contribuir a la fatiga o al estrés, factores que a veces acompañan a la caída del pelo, aunque no se haya establecido una relación directa. Para buscar magnesio, apuesta por el chocolate negro, las verduras de hoja verde, los frutos secos y las semillas, los cereales integrales (otra vez) y las legumbres (guisantes secos, lentejas, alubias…).
En cuanto al hierro, está en la carne y las vísceras, el cacao, los pescados y mariscos, las verduras, los huevos, las legumbres… Vamos, que no hay excusa para andar escaso.
Ojo: el tabaco y el consumo excesivo de alcohol pueden favorecer ciertas carencias, y esas carencias también pueden estar detrás de la caída del cabello. Así que cuidado con los excesos.
Para tener buen pelo, haz deporte. El ejercicio contribuye al bienestar general y puede ayudar a gestionar el estrés, lo que de forma indirecta puede apoyar la salud del cabello; su efecto directo sobre la circulación del cuero cabelludo no está demostrado. La única precaución es aclararte bien el pelo después de sudar mucho, para que el sudor no se quede en el cuero cabelludo y altere su pH.
Usa productos capilares de calidad. Evita los ingredientes químicos y los demasiado agresivos. Mejor un champú lo más natural posible, que apliques masajeando suavemente el cuero cabelludo para activar la circulación. Añade tratamientos complementarios si te hacen falta, pero también sin siliconas, sin PEG ni otros ingredientes que sobran. Aclara preferiblemente con agua tibia y evita el agua demasiado caliente.
Con todo esto, tu pelo debería lucir estupendo. Ahora bien, si la caída continúa y te preocupa, consulta a tu médico. Ante una caída poco habitual o si notas fatiga, pide opinión a tu médico antes de tomar complementos: pueden aportar algo, pero no sustituyen a una dieta equilibrada ni a unos buenos hábitos, que quede claro.
Presupuesto
Cuando hablamos de presupuesto, los buenos hábitos anticaída suelen salir mucho más baratos de lo que parece. La levadura de cerveza en copos se encuentra en tiendas de alimentación ecológica o en la sección de dietética por unos pocos euros el paquete, y un tratamiento de complementos para el cabello (zinc, vitaminas del grupo B, hierro) suele costar entre unos 15 y 30 € al mes según la marca y el formato. En cuanto a los cuidados, un champú suave sin siliconas suele situarse entre 8 y 20 €, y la diferencia de precio depende sobre todo de la fórmula, el tamaño y el canal de venta, no necesariamente de la eficacia. Para la alimentación es difícil dar una cifra: legumbres, cereales integrales, huevos y verduras de hoja verde siguen siendo de las fuentes más económicas de proteínas, hierro y magnesio, y probablemente ahí esté la mejor relación calidad-precio de toda la rutina.

Fuentes
- Alopecia: reconocimiento y manejo — Academia Española de Dermatología y Venereología.
- Pérdida de cabello: cuándo consultar — Ministerio de Sanidad.
Los complementos alimenticios no sustituyen una dieta variada y equilibrada ni un estilo de vida saludable.




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