La píldora del día después es menos fiable que la píldora anticonceptiva habitual: sirve para reducir el riesgo de embarazo después de una relación sexual sin protección, no para eliminarlo del todo.
Lo ideal es tomarla dentro de las 24 horas siguientes a la relación, para que su eficacia sea máxima. En España existen dos anticonceptivos de urgencia hormonales: uno a base de levonorgestrel, que puede tomarse hasta 72 horas después de la relación, y otro a base de acetato de ulipristal, que mantiene su eficacia hasta 120 horas, es decir, cinco días. Cuanto antes se tome, mejor: la eficacia del levonorgestrel disminuye a medida que pasa el tiempo, mientras que el acetato de ulipristal sigue funcionando hasta cinco días después. Conviene, por tanto, no demorarse.
La píldora de levonorgestrel se dispensa en las farmacias españolas sin receta; la de acetato de ulipristal, en cambio, requiere receta médica. Ambas se pueden conseguir también en los centros de salud y en los centros de planificación familiar, donde se facilitan sin coste conforme a la normativa vigente.
Puede provocar algunos efectos secundarios molestos, como náuseas, dolor de cabeza, dolor abdominal o pequeños sangrados que desaparecen en poco tiempo. Si vomitas en las tres horas siguientes a la toma, puede ser necesario repetirla; si tienes diarrea, consulta a tu farmacéutico.
Conviene tener claro que la píldora del día después es un anticonceptivo de urgencia y no debería convertirse en una costumbre: su carga hormonal es muy alta y no está pensada para un uso repetido. No sustituye a un método anticonceptivo habitual; si vuelves a tener relaciones sin protección en el mismo ciclo, puedes tomarla de nuevo, pero es recomendable consultarlo antes con un farmacéutico o un médico.
Recuerda, además, que la píldora del día después no interrumpe un embarazo ya implantado ni protege frente a las infecciones de transmisión sexual (ITS).
Un despiste puede ocurrir en cualquier momento —un olvido de la píldora, un preservativo que se rompe, se coloca mal o falla— y precisamente para estas situaciones se creó la anticoncepción de urgencia, pensada para reducir en la medida de lo posible el recurso a la interrupción voluntaria del embarazo. A continuación tienes más información sobre su uso y las precauciones que conviene tener en cuenta.
En la práctica, quédate con esto: cada hora cuenta después de una relación sin protección y la píldora del día después nunca sustituye a la anticoncepción habitual. Si tienes dudas sobre cómo actuar, un farmacéutico o un centro de planificación familiar pueden acompañarte sin juzgarte.
Precio y acceso
En España, la píldora de levonorgestrel se vende en las farmacias sin receta, con un precio que ronda los 20 €. La de acetato de ulipristal exige receta médica y suele costar algo más. Ambas se pueden conseguir también sin coste en los centros de salud y en los centros de planificación familiar, conforme a la normativa vigente. Si prefieres hablarlo antes con un médico o una matrona, la consulta está cubierta por el Sistema Nacional de Salud en las condiciones habituales.
Fuentes
- Ministerio de Sanidad — «Anticoncepción de urgencia».
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) — información sobre anticonceptivos de urgencia.
- Sociedad Española de Contracepción (SEC) — recomendaciones sobre anticoncepción de urgencia.





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