Ya lo sabes: practicar deporte tiene beneficios por todas partes. Un cuerpo firme y más musculado, más resistencia, mejor respiración, buena circulación sanguínea y menos riesgo de sufrir problemas cardiovasculares... y la lista sigue. Aun así, a muchas personas les cuesta encontrar la motivación para empezar. La buena noticia es que el fitness se considera una disciplina casi perfecta: practicado en el gimnasio, reúne actividades muy diversas que, cada una a su manera, aportan al cuerpo una buena dosis de energía.

Así, según cómo te encuentres ese día, puedes elegir entre distintas actividades:
El «cardio», es decir, ejercicios de resistencia que hacen trabajar tu respiración, tu corazón y también tus músculos. Estos ejercicios cardiovasculares desarrollan la resistencia y contribuyen al gasto energético; combinados con una alimentación adecuada, pueden ayudar a reducir la grasa corporal, sin garantizar un efecto localizado ni impedir el aumento de masa muscular. Es, por tanto, una opción interesante como complemento de una puesta en forma.
También puedes optar por ejercicios de musculación: aquí se trata de desarrollar la masa muscular, lo que permite reforzar ciertas zonas «sensibles» del cuerpo que un entrenamiento regular ayuda a mantener en buen estado. La espalda, las rodillas, los abdominales... son zonas que se vuelven más delicadas con la edad y conviene trabajar. Eso sí, la musculación se practica bajo la atenta mirada de un monitor, que podrá orientarte sobre la carga que debes elegir y la postura correcta para cada ejercicio.
Después, al final de la sesión o de forma regular —por ejemplo, dos veces por semana—, puedes hacer ejercicios de relajación y estiramientos que combinan respiración, flexibilidad y descanso, para recuperarte de un día ajetreado y liberar estrés. Estos movimientos contribuyen al confort y a la relajación, aunque no garantizan evitar las agujetas tras los ejercicios más intensos.

Sea cual sea la actividad que quieras practicar, además tendrás la opción de hacerla por tu cuenta, con las máquinas de musculación y cardio (cinta de correr, elípticas, stepper...) a disposición de los abonados, o en clase, con otros «alumnos» y un monitor que dirige la sesión. La clase aporta un marco, un ritmo y esa motivación colectiva que marca la diferencia en los días de poca energía; la sesión en solitario deja más margen para organizarte el horario.

Es, por tanto, una combinación excelente: un gimnasio que te da la posibilidad de relacionarte o de quedarte tranquilamente en tu mundo, de hacer actividades variadas que se complementan a la perfección para una puesta a punto exprés.
Y no hay que olvidar que muchos de estos complejos deportivos cuentan con piscina y clases de aquagym, además de sauna o incluso baño turco para relajarse, sudar y salir con la sensación de estar como nuevo. En el agua, la recuperación es casi sin esfuerzo y el cuerpo se estira con suavidad: un auténtico placer después de una sesión intensa.

Las razones que nos llevan a hacer deporte son muy variadas: el amor por el deporte, las ganas de ponerse en forma, la necesidad de adelgazar, mantener el corazón sano... Sea cual sea el motivo, ponerse a hacer deporte es una buena idea; la actividad física es necesaria para nuestro cuerpo y, si además conseguimos variar de disciplina, mucho mejor, porque el cuerpo tiene necesidades distintas que rara vez cubre un solo deporte.
Precisamente, hay una disciplina ideal para todo esto porque es muy completa: el fitness.

Presupuesto
En España, el acceso al fitness pasa casi siempre por una cuota mensual. En un gimnasio de barrio o un polideportivo municipal, cuenta con unos 20 a 40 € al mes; en las cadenas y centros que añaden piscina, sauna, baño turco y clases colectivas ilimitadas, la cifra se sitúa más bien entre 50 y 80 €. La tarifa depende de la ciudad, de la categoría del centro y de la modalidad elegida —acceso libre a las máquinas, clases o seguimiento individual—, y la entrada por sesión permite a menudo probar antes de comprometerse. Estas ofertas se encuentran directamente en el centro, en cadenas, clubes y polideportivos municipales, o en línea.
Los complementos alimenticios no sustituyen una dieta variada y equilibrada ni un estilo de vida saludable.





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