Sales por la mañana con la mochila bien ajustada y la idea de que algo pueda pasar ni te roza. Así debe ser. A la montaña se va por la luz, el aire fresco y esa sensación de estar un poco por encima de lo cotidiano. El problema es que los accidentes, cuando ocurren, suelen llegar al final del día, cuando se acumulan el cansancio, el frío y la bajada de atención. Y esos primeros minutos junto a una persona herida pesan más que todo lo que habías planeado. Esto sí se puede preparar.

Antes de salir: prevenir ya es socorrer

El primer factor de riesgo no es tanto la pendiente como la meteorología que has ignorado y la hora que has ido retrasando. Consulta el boletín de AEMET y, en invierno, la predicción de aludes que publica. Si las condiciones son malas, renunciar no es una derrota: es una decisión sensata. Dile a alguien de confianza adónde vas y a qué hora piensas bajar. Y si sales al extranjero, comprueba qué cubre tu seguro, porque la búsqueda y el rescate pueden acabar corriendo de tu cuenta.

Mapa topográfico, brújula, cuaderno y cantimplora sobre una mesa antes de salir
Meteorología, horario, itinerario: tres comprobaciones antes de salir

En la mochila: lo que de verdad sirve

Llevas:

Foto de producto inspirada en Garmin inReach Mini 2, comunicación por satélite, baliza compacta, negra
alrededor de 309 € en Amazon.es — imagen de ilustración generada
Mujer joven sentada junto a una mochila de senderismo abierta, guardando su botiquín de primeros auxilios
Un botiquín de tela que se recarga en lugar de un kit desechable
  • un teléfono cargado, una batería externa, una cantimplora llena;
  • un botiquín de primeros auxilios con compresas estériles, vendas, apósitos, guantes, antiséptico, manta térmica y silbato;
  • una linterna frontal, una capa de abrigo, un cortavientos, algo de comida;
  • para salidas largas, una baliza de socorro PLB (406 MHz) o un localizador satelital, y una ruta GPS.

En cuanto al continente, un botiquín de tela o una caja metálica que vas recargando cuesta algo más que un kit desechable, pero reduce los residuos. Para las compresas y los apósitos, en cambio, el estéril de un solo uso sigue estando justificado: la higiene importa más que el envase.

El aviso de emergencia en cinco puntos. 1) Dónde: municipio, paraje, altitud, sendero, coordenadas GPS si las tienes. 2) Qué: caída, alud, desmayo, número de víctimas. 3) Estado: consciente o no, si respira, qué le duele. 4) Lo que ya se ha hecho. 5) Quién eres: número de contacto y el color de la ropa y las mochilas, muy útil para que os localicen.

Avisar a los servicios de emergencia sin perder tiempo

En España, marca el 112, el número de emergencias europeo. Para personas sordas, con discapacidad auditiva o dificultades para hablar, el 112 cuenta con canales accesibles (SMS, aplicaciones como My112 o videollamada, según la comunidad autónoma); no es una llamada vocal al uso. Durante la llamada, mantén la calma, habla despacio y responde a las preguntas sin adornos. No cuelgues hasta que tu interlocutor te lo indique y, después, deja el teléfono encendido: baja el brillo para ahorrar batería, pero sobre todo no cortes la red. Si llaman varias personas, el operador contrasta la información; no es un problema.

Senderista con el teléfono en la oreja en una cresta, llamando a emergencias
Una llamada breve y precisa, sin colgar antes de que te lo digan

En el lugar: asegurar, cubrir, tranquilizar

Primero asegura la zona: caída de piedras, riesgo de nuevo alud, tráfico. No muevas a una persona herida si tienes la menor duda, sobre todo tras una caída o un golpe en la cabeza o la espalda, salvo peligro inmediato. Aíslala del suelo, cúbrela, háblale, vigila su conciencia y su respiración. Y alternaos: el pánico llega antes de lo que crees. En la práctica, tu papel termina ahí: proteges, avisas y transmites hechos. No pones ningún diagnóstico: la valoración médica es cosa de un profesional.

Mujer joven cubriendo con una manta térmica a una persona sentada en un sendero
Cubrir, hablar, vigilar: tres gestos que aguantan hasta que llegan los servicios de emergencia

Sin cobertura: el plan B

Que dos personas vayan a buscar ayuda, nunca una sola, y que no se deje sola a la persona herida. Baliza el lugar: ropa de colores extendida, mochilas bien visibles, huellas marcadas en la nieve. La señal clásica de socorro en montaña son seis llamadas de silbato o de linterna por minuto, seguidas de un minuto de pausa.

Senderista extendiendo una chaqueta naranja en el suelo para balizar el lugar de un accidente
Ropa de colores y mochilas visibles para guiar a los servicios de rescate

Presupuesto

Órdenes de magnitud orientativos en España:

  • Botiquín de primeros auxilios: cuenta con unos 20 a 60 € según el contenido, en farmacia, parafarmacia, tienda de deporte o en línea; recargarlo solo cuesta de 5 a 15 €.
  • Manta térmica: 5 a 15 €.
  • Linterna frontal recargable: 20 a 70 €.
  • Baliza PLB: 250 a 450 € a la compra; varias decenas de euros por semana en alquiler en estación.
  • Seguro de asistencia y repatriación: a menudo incluido en algunas tarjetas bancarias, conviene comprobar qué actividades cubre; si no, 30 a 90 € al año.

Lo que hace variar la factura: el nivel de certificación del material, la actividad practicada (senderismo, esquí de travesía, alpinismo) y la duración de la estancia. Dónde encontrarlo: farmacias y parafarmacias, tiendas especializadas en montaña, alquileres en estación, comparadores para el seguro.

Fuentes

  • AEMET — boletines de montaña y predicción de aludes
  • FEDME (fedme.es) — prevención y preparación en montaña
  • Guardia Civil, GREIM — rescate en montaña
  • 112 — número de emergencias
  • Protección Civil — consejos de autoprotección