Es probable que ya hayas echado mano de ese frasquito ámbar en cuanto llegaron los primeros fríos y empezó a picarte la garganta. El aceite esencial de canela huele a infusión de antes de dormir, calienta y se le atribuye con facilidad la virtud de hacer más llevadero el invierno. En parte es cierto, con una condición: saber de qué canela hablamos. Entre la de Ceilán y la de China hay un mundo, y no solo en el sabor.
Dos canelos, dos aceites sin nada en común
El canelo de Ceilán (Cinnamomum verum, llamado durante mucho tiempo Cinnamomum zeylanicum) crece en Sri Lanka, Madagascar y algunas islas del océano Índico. Su cultivo sigue un ritmo preciso: se podan los arbustos durante la estación de las lluvias, se extrae la corteza interna y se deja secar, momento en el que se enrolla sobre sí misma formando las barritas, los famosos canutillos. Destilada al vapor de agua, esa corteza da un aceite de color pardo rojizo, cálido y especiado, muy rico en cinamaldehído.
Su primo (Cinnamomum cassia), la canela de China, produce un aceite mucho más barato y más mordiente al olfato, extraído de una corteza que contiene cumarina. No es un detalle de especialistas: la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) ha fijado una ingesta diaria tolerable para la cumarina, porque una exposición repetida y elevada plantea dudas en relación con el hígado. El marco regulador de los niveles de cumarina depende, por su parte, de la Comisión Europea y de la normativa sobre aromas. En la estantería, los dos frascos se parecen como dos gotas de agua. La referencia más fiable sigue siendo el nombre latino impreso en la etiqueta.

Lo que sugieren los datos y lo que falta por demostrar
Los datos actuales sugieren que el aceite esencial de canela de Ceilán tiene una actividad antibacteriana y antifúngica documentada en laboratorio. El cinamaldehído, su componente mayoritario, se estudia con frecuencia por este efecto.

Queda la limitación de siempre: un resultado obtenido en cultivos celulares no se traslada automáticamente al ser humano. Hoy no hay ningún ensayo clínico sólido que demuestre que inhalar este aceite acorte una gripe o evite una sobreinfección. Como mucho, puede acompañar a las medidas que sí han demostrado su utilidad: lavarse las manos, ventilar, descansar y vacunarse cuando esté recomendado.
Difusión y dilución, con las cautelas necesarias
En difusión corta, el aceite de Ceilán perfuma una habitación y hace el aire más llevadero cuando tienes la nariz tapada. Solo que el cinamaldehído es también un alérgeno cutáneo conocido: la normativa europea sobre cosméticos obliga a mencionarlo en las etiquetas por encima de determinados umbrales.

En la práctica, quédate con esto. Nunca puro sobre la piel, nunca sobre las mucosas, nunca durante horas en una habitación cerrada. Unas gotas diluidas en un aceite vegetal, en una zona pequeña y después de una prueba en el pliegue del codo. Si escuece o se enrojece, aclaras con agua y no insistes.
El aceite esencial de canela no se recomienda durante el embarazo y la lactancia, en niños ni en caso de úlcera gástrica o alergia conocida a las especias. Ingerirlo no es inocuo: las autoridades sanitarias desaconsejan tragar aceites esenciales sin consultar antes con un farmacéutico o un médico. Háblalo con un profesional antes de empezar, sobre todo si tomas algún tratamiento.
Cuánto cuesta
Es un aceite esencial caro, porque el rendimiento en la destilación es bajo y la materia prima escasa. A título orientativo, en España un frasco de 5 ml suele moverse entre los 10 y los 20 €, y uno de 10 ml más bien entre los 20 y los 40 €; conviene comprobar los precios, porque varían bastante según la marca. Un frasco de «canela» a 4 € en un supermercado es casi siempre cassia, o una preparación ya diluida: no es el mismo producto.
El precio varía según la especie, la certificación ecológica, sellos de calidad como el HEBBD o el HECT, el tamaño del frasco y el canal de venta. La encontrarás en farmacias y parafarmacias, en herbolarios y tiendas de dietética, en algunas perfumerías y por internet en marcas especializadas. La farmacia sigue siendo un buen sitio para plantear tu caso concreto: para qué la quieres, un posible embarazo o los medicamentos que tomas; también es donde te dirán con franqueza si vale la pena en tu situación. Un aceite ecológico y trazable, en frasco de vidrio ámbar, suele costar más: el envase protege las moléculas de la luz y la trazabilidad permite saber qué se compra.
Fuentes
- AEMPS (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios) — advertencias sobre el uso de aceites esenciales.
- AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) — informes sobre complementos alimenticios y seguridad alimentaria.
- OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) — análisis y avisos de consumo sobre este tipo de productos.
- Agencia Europea de Medicamentos (EMA) — monografía comunitaria relativa a la corteza de Cinnamomum verum.
- EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) — dictamen científico sobre la cumarina y su ingesta diaria tolerable.
- Comisión Europea — Reglamento (CE) n.º 1223/2009 sobre productos cosméticos y etiquetado de alérgenos.
- Ministerio de Sanidad — recomendaciones de prevención de infecciones respiratorias en los meses de frío.
Los complementos alimenticios no sustituyen una dieta variada y equilibrada ni un estilo de vida saludable.





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