¿Flequillo o no? ¿Corto o largo? ¿Cómo acabar con las puntas abiertas? ¿Me atrevo con capas? ¿Y cada cuánto toca cortarse? Todas nos hacemos preguntas cuando hablamos del pelo y del corte. Además, entre falsos mitos y consejos de todo tipo que leemos por ahí, a veces acabamos haciendo más mal que bien. Por eso conviene repasar algunas ideas clave sobre el pelo, su crecimiento y su corte. Eso sí, sin olvidar que es difícil juzgar la naturaleza de un cabello o el corte que mejor le sienta a una cara sin verlos antes, el pelo y la cara. Así que no dudes en plantear todas estas preguntas a tu peluquero o peluquera: también debería frenar tus impulsos cuando crea que te estás equivocando.
¿Se pueden reparar las puntas abiertas?
Del roce de la toalla al cepillado frenético, pasando por los secados con cepillo y los tintes, el pelo se daña y las puntas acaban abriéndose. Además, no todas somos iguales ante las puntas abiertas: algunas están mucho menos predispuestas que otras a este deterioro del cabello. Así es.
Un cuidado, en realidad, es un parche, no una reparación. Los grandes responsables: los roces repetidos, el calor, la decoloración, el sol, el cloro y el agua demasiado caliente. Y cuanto más largo es el pelo, más tiempo ha tenido para acumularlo todo.


En cambio, es imposible reparar las puntas abiertas. La única solución para deshacerse de ellas es un buen corte de pelo. Así que no te creas todos esos anuncios que prometen puntas reparadas con cualquier tratamiento, pero sí conviene apostar por cuidados para pelo seco y dañado: aunque no las borren, las puntas abiertas se pueden evitar o minimizar con cuidados adecuados. Aceite nutritivo, champú suave y acondicionador serán tus mejores aliados contra esas odiosas puntas. Añade una alimentación lo más equilibrada posible, un uso moderado del secador, las planchas y otros instrumentos de tortura capilar, y una visita regular a las tijeras de tu peluquero de confianza para mantener el largo en buen estado.
Pequeña matización: un cuero cabelludo que pica, escamas gruesas o placas que persisten no dependen solo del champú que elijas. Si se prolonga, mejor habla con un profesional sanitario.


¿Cada cuánto me corto el pelo?
Por norma general, la frecuencia del corte depende sobre todo del peinado que hayas elegido. Un corte corto exigirá visitas frecuentes a la peluquería para mantener un aire cuidado; lo mismo ocurre con los peinados muy elaborados, que se vuelven ingobernables enseguida cuando el pelo crece. En cambio, el pelo largo o media melena puede esperar 2 o 3 meses antes de refrescarse unos centímetros.
Además, no es difícil verlo: en cuanto notes que el largo parece menos cuidado, no del todo igualado, o que el pelo está sin cuerpo y sin forma, ¡hala! A la peluquería a reestructurarlo todo.
Por último, si has optado por un flequillo, no te contamos nada nuevo: necesitará un mantenimiento frecuente para seguir perfecto y no invadir tu mirada. Un paso rápido por la peluquería al menos una vez al mes para recortarlo es obligatorio.
¿El flequillo es para mí?
Ah, el flequillo. Cuando lo vemos en algunas caras, lo deseamos: da carácter al rostro, estilo al peinado, misterio a la mirada; en fin, ¡más de una lo envidia! Solo que no porque quede perfecto en algunas quiere decir que vaya a sentar igual de bien en nuestra cara.
Claro que esto hay que verlo caso por caso, y lo ideal es pedir la opinión de tu peluquero o peluquera, que si es sincero te dirá sin rodeos si tienes o no cara para flequillo.
Pero, en general, puedes planteártelo si tienes la frente más bien grande —podría ser una excelente forma de equilibrar el rostro— y el pelo más bien fino, porque el flequillo crea una sensación de volumen, perfecta para peinados un poco planos. Ten también en cuenta el aspecto general de tu pelo: un flequillo en pelo liso o apenas ondulado quedará seguramente más bonito que uno en pelo rizado, que exigirá peinarlo a diario y protegerlo constantemente de la humedad. Poco práctico, la verdad.
Y no solo existe el flequillo recto y tupido. Una mecha lateral, más móvil, se sujeta con una pinza los días de pereza.


¿Hay que cortarse el pelo para que crezca más rápido?
No. Está claro que hay que cortarlo con regularidad para mantener el peinado, deshacerse de las puntas abiertas e igualar las puntas, pero el corte no influye en la velocidad de crecimiento. Pues no: pelo y plantas no son lo mismo. Como el pelo crece desde la raíz y no desde la punta, no ve su crecimiento impulsado por un recorte regular. En cambio, una alimentación equilibrada contribuye a la salud del cabello, aunque no acelere su crecimiento.
Como dato: un cabello crece de media un centímetro al mes. Sí, toca armarse de paciencia.
¿Un corte desfilado es buena idea?
Desfilar el pelo significa quitar densidad, afinar las longitudes y crear cierta profundidad o relieve. El desfilado suele hacerse con navaja y da un aspecto aligerado y estudiado a un corte con capas, que suele quedar muy bonito justo al salir de la peluquería. Pero los cortes demasiado desfilados son difíciles de mantener: peinarlos se vuelve delicado en cuanto el pelo crece un poco, y el desfilado da enseguida la impresión de un pelo demasiado fino que se levanta por las puntas y se vuelve ingobernable. Entonces hay que volver a cortar, y no queda bonito. Así que desfilar sí, pero con moderación, y preferiblemente en pelo grueso o en una buena masa de pelo.
¿Me lanzo con las capas?
Las capas favorecen a casi todas las formas de cara. Además, son una excelente forma de dar un aire sofisticado al pelo largo, permiten dar sensación de volumen a un pelo fino y plano, y también son un buen recurso para restar densidad a un pelo espeso o rizado aligerando el largo.
Por tanto, sí: las capas son una opción a considerar cuando quieres un peinado fácil de mantener pero trabajado. Tu peluquero o peluquera tendrá que dar con las capas adecuadas: solo alrededor de la cara o por toda la cabeza, empezando a la altura de los pómulos, las mandíbulas o la barbilla, con mechones, flequillo o sin él... según la forma de tu rostro y lo que te apetezca.
Ojo: para pelo fino y sin volumen, no hay nada como unas capas con algunas mechas más claras para crear sensación de relieve y grosor.
¿Puedo llevar un corte que deje la nuca al aire?
No siempre pensamos en ello al elegir un corte corto como un bob alargado, por ejemplo, pero el simple hecho de dejar la nuca al aire puede destacar ciertos rasgos de la cara y también un cuello un poco grueso. Así, quienes tienen el cuello más bien fino y recto verán su silueta estilizada con una nuca despejada y una cabeza realzada, mientras que quienes tienen el cuello un poco grueso o corto pueden ver ese detalle acentuado por una nuca al descubierto. Del mismo modo, una cara de rasgos suaves y más bien redondeados se adapta muy bien a este tipo de corte, mientras que una cara angulosa se suavizaría más con algo de longitud.
Presta también atención a cómo te nace el pelo en la nuca: hay quien lo tiene que crece hacia arriba, lo que puede crear un efecto poco estético durante el crecimiento.
¿Qué corte me queda bien según mi cara?
Siempre es delicado recomendar un corte sin ver la cara en cuestión. Pero, en general, se pueden definir grandes tendencias.
Así, una cara más bien redonda y llena se verá favorecida por un corte que llegue al menos por debajo de la barbilla, para atenuar precisamente esa sensación de redondez y evitar un aspecto un poco infantil.
Las caras cuadradas o muy angulosas se suavizarán con un corte bastante redondeado, que envuelva el rostro con algo de volumen (unas capas que enmarquen la cara, por ejemplo). Con este tipo de rasgos también conviene evitar despejar la nuca, porque podría marcar aún más ese lado anguloso. Y no dudes en recurrir a algunos rizos u ondulaciones que enmarquen la cara, para dar un punto suave y vaporoso.
Con una cara alargada, se preferirá un corte relativamente corto, porque el largo tiende a acentuar ese lado alargado. Un flequillo también puede romper ese efecto demasiado alargado, siempre que tengas una frente suficientemente grande.
Por último, una cara llamada 'en corazón', es decir, ni del todo redonda ni alargada, puede permitirse muchos peinados, cortos o largos: este tipo de fisonomía bastante neutra suele aceptar gran variedad de estilos.
Presupuesto
En cuanto al presupuesto, un corte de peluquería sigue siendo la partida más variable: cuenta con unos 25 a 60 € según la ciudad, la peluquería y el profesional, y más en una gran ciudad o con un peluquero muy solicitado. Para el mantenimiento en casa, un aceite nutritivo o un cuidado sin aclarado suelen costar entre 8 y 30 €, y un champú suave, entre 5 y 20 €. Los precios suben rápido en cuanto se añaden activos o una marca de perfumería. Un refresco de flequillo suele costar menos que un corte completo, y algunas peluquerías lo hacen gratis a clientas habituales. El buen consejo: pregunta el precio antes y prioriza a un peluquero que acepte aconsejarte antes de cortar.
Un gesto sencillo para limitar las puntas abiertas: no cepilles nunca el pelo mojado, porque en ese momento es más frágil y se rompe con más facilidad. Desenreda primero con los dedos y luego con un peine de púas anchas, sobre el pelo escurrido con la toalla, dando toques suaves, sin frotar.
Fuentes
- American Academy of Dermatology (aad.org): referencias sobre el crecimiento del pelo y los gestos que dañan la fibra capilar.
- En España, para dudas persistentes sobre el cuero cabelludo, picores o escamas, consulta fuentes sanitarias locales como tu servicio de salud o la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).





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