Cada día, o casi cada día, llegan a la redacción mensajes cargados de esperanza y, a veces, de desánimo. Nos preguntas cómo quedarte embarazada rápido, nos confías tus «trucos» para tener un bebé cuanto antes, nos animamos y compartimos. Pero entre el consejo de tu suegra, el vídeo de una influencer convencida de haber «notado» su ovulación y el foro que jura que hay que levantar las piernas al terminar, es normal sentirse desbordada: ¿cómo separar lo que tiene fundamento de lo que no, sin perder la cabeza?

Mujer joven leyendo un test de ovulación a la luz del día frente al lavabo

Nos han tocado estos mensajes y la complicidad que se crea entre quienes comparten el mismo deseo de ser madres, así que hemos decidido investigar y reunir esas pequeñas pautas que pueden apoyar la fertilidad, esa gran caprichosa. Comparte las tuyas si te apetece, ten presente que quien no prueba no averigua... y no pierdas de vista la calma.

Lo básico: relaciones sexuales, y en el momento oportuno

No hay secreto: para quedarse embarazada hacen falta relaciones sexuales, y con la mayor regularidad posible. Relaciones sin presión ni exigencia de rendimiento: esa es la base sobre la que se sostiene todo, nada más y nada menos. No cuenta el número, cuenta la constancia.

Mujer joven paseando con tranquilidad por una avenida arbolada del parque al final de la tarde

El segundo punto, y no es menor, es no fallar en el momento clave: la ovulación. Para quien el término le resulte algo opaco, la ovulación es la fase del ciclo en la que el ovario libera un óvulo que puede ser fecundado por los espermatozoides. Como recuerdan desde la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, ese momento se sitúa por lo general en la mitad del ciclo, a menudo alrededor del día 14, contando desde el primer día de la regla. Pero puede variar de un ciclo a otro y de una mujer a otra: lo más práctico suele ser recurrir a los test de ovulación.

El mecanismo es sencillo: a lo largo del ciclo el cuerpo produce una hormona, la LH, que aumenta justo antes de la ovulación. Se elimina por la orina y el test de ovulación la detecta; funciona de forma parecida a un test de embarazo y te indica si es o no el momento propicio. ¿Estás ovulando? Entonces las instrucciones son fáciles: buscar un rato libre y disfrutar.

Un último consejo de este bloque: la frecuencia ideal de las relaciones varía mucho de una pareja a otra y no existe una fórmula universal. Merece la pena comentarlo con tu médico o tu matrona, que sabrán adaptar la recomendación a tu situación —trayectoria, antecedentes, tratamiento en curso—, porque eso no se adivina, se pregunta.

Posturas, acrobacias y piernas en el aire

Con lo que sabemos hoy, no hay una postura «especial para concebir». Dicho esto, algunos ginecólogos recomiendan las posturas en las que la mujer está tumbada boca arriba, sin que eso garantice ningún efecto sobre la concepción; reconozcámoslo, sería demasiado fácil. Del mismo modo, nada demuestra que quedarse tumbada después de la relación aumente las probabilidades de concebir; es una cuestión que conviene comentar con un profesional sanitario que te conozca.

En cambio, la vela, las piernas en alto y otras acrobacias de contorsionista tampoco parecen ayudar más a la concepción... Allá tú si el espectáculo le hace gracia a tu pareja.

¿Hace falta llegar al orgasmo para concebir?

El orgasmo y la fecundación son dos cosas bien distintas, y una relación sin orgasmo puede ser perfectamente fértil. Con la evidencia disponible, nada permite afirmar que el orgasmo aumente las probabilidades de concepción. Queda dicho, y debería quitar presión de los hombros de muchas parejas.

Lo esencial sigue siendo el encuentro entre un óvulo y los espermatozoides en el momento adecuado del ciclo. Nada más, pero nada menos: el resto depende del azar, y el azar no se fuerza.

«Lo piensas demasiado, ya llegará»

Es la frase clásica que casi cualquier mujer con ganas de ser madre ha escuchado una docena de veces: «Lo piensas demasiado, olvídate, ya verás como llega». Fácil de decir, ¿verdad? Ahora bien, algo de razón hay: desear un hijo con todas tus fuerzas y no verlo llegar puede alimentar la ansiedad y el estrés, y eso no ayuda a vivir esta etapa con serenidad.

Así que respira, date espacios que te relajen y te diviertan, organiza alguna noche romántica, practica yoga... En resumen, vive. No es ninguna panacea, pero reservarte ratos de calma no puede hacerte daño, ni a ti ni a la pareja.

Comer chocolate, espinacas, esto y lo otro...

¡Cuántas cosas hemos oído! Más de una se ha dejado convencer por su madre, que por fin conseguía que comiera verdura; más vale tarde que nunca. Y algo de cierto hay, así que vamos a explicarlo: ningún alimento por sí solo va a mejorar tus óvulos ni los espermatozoides de tu pareja, pero una alimentación equilibrada y variada —frutas, verduras, carnes, pescados, aceites vegetales, cereales— favorece el buen funcionamiento del organismo.

Como recuerda el Ministerio de Sanidad, se recomienda dejar de fumar y evitar o abandonar el alcohol (cero alcohol) antes y durante el embarazo, para que ese esfuerzo beneficie de verdad al bebé. Con la comida pasa lo mismo: se apuesta por lo bueno y se dejan a un lado la comida rápida y las frituras durante la etapa de búsqueda. Además, todo son ventajas: tu piel, tu peso y tu ánimo lo agradecerán.

También conviene evitar las dietas de adelgazamiento muy restrictivas, que no están recomendadas en esta etapa, y darse algún capricho: cuidarse es también eso.

Cuando la naturaleza decide otra cosa

Hoy las mujeres podemos decidir sobre nuestra vida, desarrollar una carrera y posponer la maternidad. Queremos haberlo visto y vivido todo antes de dedicarnos a ser madres: algo maravilloso, sin duda, pero que a veces damos por hecho, como si fuera planificable... ¿y lo es? Cuántas veces hemos oído fijar la fecha y la hora del primer embarazo. Según el Instituto Nacional de Estadística, la edad media al primer hijo en España ronda ya los 31 años.

Lamentablemente, cuando llega el momento en que las ganas de un bebé pesan más que todo, algunas se llevan un chasco: la naturaleza tiene sus tiempos y sus leyes y, ya sea por la edad o por cualquier otro motivo, a veces toca esperar con paciencia la noticia. No es culpa de nadie, y desde luego no tuya.

En la práctica, y como recuerdan las guías clínicas de reproducción, se consulta a un profesional sanitario tras aproximadamente un año de intentos sin embarazo, y antes si tienes más de 35 años o existen antecedentes que lo justifiquen. También pueden valorarse análisis de sangre (hierro, vitamina D, tiroides) según el caso, por ejemplo si los intentos se alargan. Ningún remedio casero sustituye el criterio médico, y no quedarse sola con las dudas suele tranquilizar.

Pareja relajada en un sofá de lino al caer la tarde, con tazas de infusión sobre la mesa baja

Cuánto cuesta intentarlo

El presupuesto de los intentos suele ser modesto. Los test de ovulación se compran en farmacia o parafarmacia y lo más habitual es encontrarlos entre 10 y 30 €, según la marca y cuántos test incluya la caja. Los test de embarazo se venden a menudo en packs y siguen siendo baratos: no hace falta arruinarse por esto.

En cuanto a las consultas, en la sanidad pública la cita con ginecología o con la matrona está cubierta por el Sistema Nacional de Salud; en la sanidad privada, los precios varían bastante de un centro a otro, así que conviene informarse antes de pedir hora. Un análisis de sangre prescrito está cubierto dentro del sistema sanitario.

Lo que conviene recordar

Quedarse embarazada no se decide por voluntad, y quizá eso es lo que hace que la espera sea tan particular. Lo que sí está en tu mano es apoyar a tu cuerpo sin torturarte la cabeza: relaciones regulares y sin presión, un ojo puesto en el momento adecuado del ciclo, una alimentación variada y algún capricho razonable, algo de calma y, sobre todo, un profesional sanitario cerca cuando las dudas se acumulan.

¿Y tus trucos? Nos encantará leerlos, como siempre: compartiendo se avanza, y con buen ánimo la espera se lleva mejor.

Fuentes

  • Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) — información sobre el ciclo ovulatorio y la fecundación, sego.es.
  • Ministerio de Sanidad — recomendaciones sobre tabaco y alcohol antes y durante el embarazo, sanidad.gob.es.
  • AESAN — recomendaciones de alimentación en la etapa preconcepcional y el embarazo, aesan.gob.es.
  • Instituto Nacional de Estadística (INE) — edad media a la maternidad en España, ine.es.