Piensas en tener un bebé. Puede que incluso hayas guardado ya la pastilla en un cajón y esperes el test de embarazo como quien espera un tren que no llega. Pero concebir no se puede programar. En España, se calcula que alrededor de una de cada seis parejas tarda más de un año en conseguirlo. La cifra no arregla nada por sí sola, pero ayuda a mirar lo que se juega antes del embarazo y a no creer que solo le pasa a los demás.

El tabaco, el primer factor de riesgo que conviene apartar

Lo que sabemos: fumar reduce la fertilidad de los dos miembros de la pareja. En el hombre, el cigarrillo deteriora la calidad de los espermatozoides. En la mujer, consume la reserva de óvulos, y cuanto más joven se haya empezado a fumar, antes se agota esa reserva. Los datos actuales apuntan, además, a un efecto sobre la implantación del embrión en el endometrio. Dejar el tabaco unos meses antes de empezar a intentarlo ya devuelve opciones a la pareja.

Colilla apagada en un cenicero de piedra sobre el alféizar de un balcón
Dejar el tabaco unos meses antes de intentarlo ya cambia las cosas

El estrés, un freno posible pero no una condena

No nos engañemos: la tensión no se decide. Trabajo, preocupaciones, pareja, un deseo de tener un hijo que ocupa todo el espacio… fuentes de tensión no faltan. El estrés se asocia a menudo con menos oportunidades de concebir, pero su papel causal sigue en discusión; reducirlo puede, sobre todo, mejorar el bienestar. Existen, eso sí, palancas sencillas: algo de deporte, una afición, cortes reales en los que no pienses en nada. Y una cosa que conviene evitar: programar cada relación sexual en tu periodo de ovulación. Una relación planificada se convierte enseguida en una relación bajo presión, y así no gana nadie.

Mujer joven caminando por un parque, con el móvil guardado en el bolsillo
Caminar, parar, respirar: el estrés también afloja por el cuerpo

Las ITS siguen siendo actuales

Clamidia, gonococo: estas infecciones de transmisión sexual pasan a menudo desapercibidas y pueden dejar secuelas duraderas en la fertilidad. En cuanto a la prevención, el preservativo sigue siendo la protección de referencia, y el cribado está disponible en los centros de salud y, según la comunidad, en centros específicos de ITS; en algunos casos puede requerir prescripción. Mantén, además, un seguimiento ginecológico regular. En España, el cribado del cáncer de cuello uterino combina actualmente una citología cada 3 años entre los 25 y los 34 años y una prueba del VPH cada 5 años entre los 35 y los 65, cubierto al 100 % por la sanidad pública.

Jabón sólido sin perfume sobre un platillo de cerámica junto al lavabo
El preservativo sigue siendo la protección de referencia frente a las ITS

Un pequeño detalle que importa: no se recomiendan los productos perfumados para el aseo íntimo ni las duchas vaginales; un jabón suave sin perfume cumple perfectamente su función. Si quieres aligerar en envases, un formato sólido o un recambio a granel es una opción, siempre que mantengas una fórmula corta y sin perfume.

La edad cuenta, aunque no sea agradable de oír

En España, la edad media a la que se tiene un hijo ronda los 32 años. La fertilidad femenina empieza a declinar a partir de los treinta, y la pendiente se acentúa claramente pasados los 35. Eso no significa que a los 38 se acabe todo, pero sí que el tiempo juega en tu contra, y más todavía si piensas en varios hijos.

Mujer de unos treinta años, pensativa, de pie junto a una ventana
La fertilidad declina a partir de los treinta y más aún tras los 35

¿Cuándo conviene consultar?

La regla habitual es sencilla: pedir una cita después de doce meses de intentarlo sin anticoncepción y, si tienes más de 35 años, después de solo seis meses. El estudio incluye una entrevista, pruebas y, a menudo, un seminograma. Es el médico quien interpreta los resultados y decide los siguientes pasos: ninguna prueba aislada sustituye su criterio. Un diagnóstico se hace con un profesional, no en un foro.

Mujer joven apuntando sus dudas en un cuaderno antes de una consulta
Después de doce meses de intentarlo, o de seis si tienes más de 35 años, toca consultar

Lo que conviene recordar: dejar el tabaco antes de empezar a buscar el embarazo; no convertir cada relación en un cálculo de la ovulación; hacerse el cribado de ITS; consultar después de doce meses de intentos, o de seis si tienes más de 35 años. Y para todo lo que tiene que ver con tu fertilidad, habla con un profesional sanitario.

Cuánto cuesta

En la sanidad pública, la consulta con tu médico de familia o con tu ginecólogo no tiene ningún coste. Si vas por lo privado, una primera consulta de ginecología suele costar entre 60 y 90 euros. Un seminograma en un centro privado ronda entre los 100 y los 150 euros y, con prescripción, puede estar cubierto por la sanidad pública. Las pruebas más completas —ecografía, análisis hormonales— siguen la misma lógica. Todo esto se realiza en un laboratorio de análisis, en el hospital o en consulta, siempre con prescripción médica. Otro dato a tener en cuenta: la reproducción asistida está cubierta por la sanidad pública, pero con criterios y listas de espera que varían según la comunidad autónoma y con límites de edad que suelen situarse en torno a los 40 años. El acceso está abierto también a mujeres sin pareja y a parejas de mujeres.