Los especialistas en peluquería coinciden en lo mismo: nada como un tinte hecho por un profesional que, según tu tipo de cabello, tu rostro y lo que buscas, elige el producto, hace las mezclas, matiza… y consigue el resultado perfecto.

¿Color en casa con el corazón en un puño, o peluquería y tranquilidad? Ahí está el gran dilema, sobre todo con la cantidad de tintes para usar en casa que hay ahora: permanentes, semipermanentes, mechas, tono sobre tono y todo lo que se te ocurra. El caso es que una se vuelve prudente, casi siempre después de algún estropicio capilar, y más cuando se trata del pelo: ¡con el color no se juega! ¿Qué opción elegir y de verdad cumplen los tintes de casa lo que prometen?

Con el tinte de casa, sin pensarlo dos veces, lo aplicas y te conformas con el resultado: no hace falta ser adivina para entender la diferencia de precio y de calidad entre una opción y otra.

Dicho esto, los tintes de casa han mejorado mucho en los últimos años, hasta alcanzar un nivel bastante interesante, suficiente para usarlos sin demasiado riesgo…

Ahora bien, si decides lanzarte al tinte en casa, hay algunas cosas que deberías saber: van en juego tu pelo y tu color.

Manos enguantadas de una colorista aplicando tinte en las mechas de una clienta adulta en el salón

¿Qué color elijo?

Para empezar, el tinte de casa está pensado sobre todo para quienes quieren iluminar un poco su color o hacerse algunas mechas para huir de lo apagado y uniforme. En cambio, si tu objetivo es cambiar tu rubio bebé por un negro azabache, ¡para ahí! Para cualquier cambio radical de color, ve a la peluquería. El paso de un color a otro a veces tiene que ser progresivo, por un acabado natural y armonioso.

Mujer adulta aplicándose un tinte en casa sobre las raíces en un baño luminoso

Y sigue esta lógica hasta el final: al elegir el color, ten en cuenta todos los factores, el color de tus ojos, tu tono de piel y también tu tipo de cabello. El pelo demasiado fino y dañado, por ejemplo, se rebelará contra los tintes con amoníaco, y por más que intentes domarlo a golpe de secador, no habrá manera: solo te quedará un buen corte.

Ten claro también que si te decides por el tinte permanente, con amoníaco, cambiará de forma definitiva el color de tu pelo. ¿Y si no te gusta el resultado? Pues a suplicarle a tu peluquero que arregle tu traición.

En cambio, los tintes efímeros o los tono sobre tono se irán difuminando con los lavados, hasta desaparecer del todo en el caso del tinte efímero.

Una última aclaración sobre la elección: no esperes nunca el resultado que luce la modelo del envase. Demasiadas mujeres caen en la trampa de un color precioso (gracias, Photoshop): es solo una imagen y, aunque su función sea definir el color del producto, no es fiel.

¿Y en mi baño?

Cuando pases a la práctica, lee con atención el prospecto antes de aplicar el producto y síguelo paso a paso.

No improvises, no te imagines que dejándolo más tiempo en la cabeza vas a conseguir el color de tus sueños: lo que te arriesgas a tener son reflejos raros azules, rojos o verdosos, según el color elegido. Así que nada de improvisar, salvo que quieras regalarles la mejor carcajada a tus compañeros de trabajo.

Si con el tiempo coges el hábito de estos tintes de casa, respeta siempre el intervalo recomendado entre color y color, que varía según el tipo de tinte: por lo general, 2 meses para los permanentes y 6 semanas para los tono sobre tono. Consúltalo en el prospecto.

Si tu pelo ya se ha teñido y reteñido, cuidado con los tintes de casa: nunca sabes qué reflejos van a salir con una superposición de tintes; en ese caso, mejor acude a un profesional.

Manos enguantadas mezclando el tinte en un bol de cristal sobre la encimera
Preparar la mezcla en el último momento, como indica el prospecto

Por último, un consejo para el camino: después de cualquier tinte, ¡cuida y hasta mima tu pelo! El acondicionador, la crema capilar y el spray protector no serán un lujo, porque como toda transformación del cabello, ya sea de color o de su naturaleza (alisado, rizado, permanente…), el pelo sale debilitado.

Pincel de tinte aplicado sobre una mecha, primer plano de unas manos enguantadas
Sección por sección, se impregna la mecha hasta las puntas

Antes de aplicar, haz una prueba de tolerancia: una cantidad del tamaño de un guisante detrás de la oreja o en el pliegue del codo, espera 48 horas y comprueba que no aparece ninguna rojez. Si notas picor o escozor durante la aplicación, aclara con abundante agua sin frotar y consulta a un profesional sanitario si la reacción persiste.

Mechones de pelo castaño, caramelo, cobrizo y castaño oscuro sobre un lino neutro

Presupuesto

Un tinte de casa cuesta lo que cuesta una caja: calcula entre 6 y 15 € según la marca y la gama, teniendo en cuenta que una caja rara vez basta para el pelo largo o muy denso, así que mejor prever dos. En la peluquería, la factura sube rápido: de 35 a 80 € por un color sencillo, y más en cuanto añades mechas, un balayage o un tratamiento. El precio varía según la región, el largo del pelo y la reputación del salón; pide siempre un presupuesto antes de sentarte en el sillón.

Fuentes

  • Reglamento (CE) n.º 1223/2009 sobre los productos cosméticos, que regula, entre otras cosas, los colorantes capilares en la Unión Europea.
  • Recomendaciones de la AEMPS sobre tintes capilares y riesgo de alergia.