Seguro que lo has visto alguna vez: ese pequeño dispositivo en forma de T, de unos 3 cm, que se coloca dentro del útero. El DIU (dispositivo intrauterino), lo que tradicionalmente conocíamos como «espiral», sigue siendo uno de los anticonceptivos más eficaces y discretos. En España, aunque el preservativo y la píldora siguen a la cabeza, el DIU va ganando terreno, también entre personas jóvenes que nunca han estado embarazadas. Y, aun así, en cuanto sale el tema entre amigas, las dudas se acumulan.

Dos familias, dos formas de actuar

No existe «un» DIU, sino dos grandes familias, cada una con su propia lógica. El DIU de cobre inmoviliza a los espermatozoides, que dejan de poder fecundar; según el modelo, protege entre cinco y diez años. El DIU hormonal libera un gestágeno que espesa el moco cervical y modifica el endometrio; su duración va de tres a ocho años según la versión. Ambos superan el 99 % de eficacia en uso habitual. Es decir, en fiabilidad, hablamos de un método sólido.

Una idea que conviene aclarar: en contra de una vieja creencia, el DIU no es un «miniaborto». Actúa sobre todo impidiendo la fecundación, no desprendiendo un óvulo ya implantado. Un matiz importante cuando todavía se duda si dar el paso.

Dos DIU sobre un platito blanco: uno con hilo de cobre, otro de plástico claro
Dos familias, dos formas de actuar: cobre u hormonal

La colocación, paso a paso

Todo empieza por una consulta. El profesional —ginecólogo, matrona o médico de familia con formación— comprueba que no haya contraindicaciones, mide el útero y coloca el dispositivo. La inserción dura unos minutos y suele notarse como un dolor agudo, más marcado cuando no se ha tenido un parto. En la práctica, lo que marca la diferencia es contar con alguien que explique cada paso y dé tiempo para respirar.

Mujer joven latina sentada con calma en una consulta luminosa, con las manos sobre las rodillas
Antes de la colocación, un rato para resolver todas tus dudas

La inserción puede hacerse en cualquier momento del ciclo, siempre que haya la certeza de que no hay un embarazo en curso. Algunos profesionales prefieren hacerlo durante la regla, cuando el cuello del útero está algo más blando.

Los días siguientes

Después de la colocación pueden aparecer calambres, molestias o pequeños sangrados. Por lo general se van pronto. Las relaciones no están prohibidas, pero muchos profesionales recomiendan esperar entre 24 y 48 horas. Conviene una revisión a las cuatro o seis semanas para comprobar que el hilo está bien colocado.

Mujer joven relajada en el sofá, envuelta en una manta, con una infusión entre las manos
Los primeros días, el cuerpo pide sobre todo calma y cuidado

A partir de ahí, acostúmbrate a localizar el hilo al menos una vez al mes y ten prevista una revisión anual. Estas visitas sirven para confirmar que el útero tolera bien el dispositivo: una cita que se olvida con facilidad, pero que tiene su utilidad.

Lo que puede dar problemas

La expulsión espontánea existe: es más frecuente en los primeros meses, sobre todo en quienes nunca han estado embarazadas. Con el DIU de cobre, las reglas pueden volverse más abundantes y dolorosas; la versión hormonal, en cambio, suele aligerarlas. Ojo, porque cada cuerpo reacciona de forma distinta y lo que vale para una no tiene por qué valer para otra.

El riesgo de infección genital (útero, trompas) es real pero poco frecuente, sobre todo en el momento de la colocación si hay una ITS. Sin tratar, una infección puede afectar a la fertilidad, de ahí el interés de hacerte una prueba de detección antes de la colocación si tienes varias parejas.

Foto de producto inspirada en una bolsa de agua caliente de lino natural, 20 x 40 cm
Bolsa de agua caliente de lino sobre una cama con la ropa arrugada, un vaso de agua al lado, luz suave
Contra los calambres, el calor suave de una bolsa de agua caliente sigue siendo un buen aliado

Lo que sabemos y lo que aún no

Sabemos que el DIU se ofrece a personas que no han tenido hijos al menos desde la década de 2010 y que las guías de ginecología lo contemplan, también antes de los 20 años. Lo que se controla menos es el dolor: algunas personas describen una colocación fácil y otras, muy molesta. Puedes pedir anestesia local si te da respeto el procedimiento, o buscar a un profesional que la ofrezca.

Mujer joven asiática que apunta preguntas en una libreta sobre una mesa clara
Anotar tus preguntas antes de la consulta para no olvidar ninguna

¿Te estás planteando un DIU? Apunta tus preguntas antes de la consulta: cuánto tiempo quieres llevarlo, qué tipo de dispositivo prefieres (cobre u hormonal), cómo manejar el dolor, qué revisiones tendrás después. Ninguna es una tontería. Y si tras la colocación aparecen fiebre, dolor intenso, sangrado abundante o un olor poco habitual, acude al médico sin esperar.

Presupuesto

El DIU es un producto sanitario y, en España, su coste suele correr en buena parte por tu cuenta: la financiación pública depende de la comunidad autónoma y de si existe una indicación terapéutica o puramente anticonceptiva. Como orientación:

  • Consulta e inserción: en la sanidad pública puede estar cubierta o tener un coste mínimo; en la privada, calcula entre unos 60 y 120 € según el profesional.
  • DIU de cobre: del orden de 20 a 50 € en farmacia, según el modelo.
  • DIU hormonal (levonorgestrel): alrededor de 100 a 160 €.
  • Dónde conseguirlo: en farmacia, con receta. La colocación se realiza en consulta y, en algunos centros de salud sexual y reproductiva o de planificación familiar, el coste puede reducirse o incluso ser gratuito.

Los precios varían según el modelo, la comunidad, el tipo de centro y tu cobertura. Conviene consultar tu caso concreto, porque la financiación pública de la anticoncepción en España no es uniforme.

Más o menos, ya tienes las líneas generales en la cabeza. El DIU no es ni la solución universal ni el ogro que a veces imaginamos: es una decisión que se piensa, se habla y se toma junto a tu profesional sanitario. Así que si el tema te ronda por la cabeza, pide cita, plantea tus dudas y confía en ti misma.

Fuentes