Seguro que tienes un sujetador rosa empolvado rondando por el fondo de un cajón, ese que rescatas cada primavera sin saber muy bien por qué. Tiene explicación: la lencería se organiza por familias, y esas familias vuelven temporada tras temporada; lo que de verdad cambia son los tejidos y los cortes. De cara a la primavera-verano de 2027, hemos repasado lo que preparan las marcas y lo que tu cajón ya guarda. Buenas noticias: se perfilan tres propuestas y son mucho más ponibles de lo que parece.

Lencería empolvada en algodón y encaje, rosa empolvado y tonos nude sobre lino crudo
La suavidad de los empolvados, entre algodón y encaje

Los empolvados, la columna vertebral del cajón

Rosa empolvado, rosa viejo, crudo, nude, marrón cálido: esa es la paleta que te pones por la mañana sin pensarlo, y precisamente por eso resiste año tras año. La fórmula ganadora apenas ha cambiado: algodón suave con forro de encaje, fruncidos ligeros, un lazo de satén por aquí, un borde calado por allá. Para un domingo por la mañana es lo que mejor funciona, sin discusión.

Lo que sí ha evolucionado es la comodidad. Los sujetadores sin aros han ganado sujeción, las cinturillas se han suavizado y el algodón ecológico con certificación GOTS se ha instalado en las prendas de uso diario. Un sujetador de modal o de Tencel, cuando la marca declara la trazabilidad de la fibra, ofrece un tacto muy suave. Como para olvidarte de que llevas lencería, y eso es un cumplido.

El detalle retro, por su parte, sigue marcando la diferencia. Un azul cielo realzado con encaje, un estampado beige discreto, un crudo calado en la parte superior de la copa: casi nada, y sin embargo una prenda básica se convierte en una prenda que apetece ponerse. Ahí suele estar la distancia entre el pack de tres comprado por costumbre y el sujetador que rescatas el primero de la pila.

Conjunto en tul naranja, encaje turquesa y estampados florales en colores ácidos
Los ácidos se atreven con el color, por toques o en total look

Los ácidos, el buen humor en tul

Es la familia con más carácter y la que vuelve con fuerza para la primavera-verano de 2027. Tul transparente, braguita de talle alto, sujetador de triángulo: las formas siguen siendo sencillas, y es el color el que hace todo el trabajo. Naranja apetecible, coral, turquesa, amarillo vivo, estampados florales sobre fondo pastel: la temporada tiene claras ganas de vitalidad.

Ojo, eso sí: no todos los colores valen lo mismo. El amarillo sigue siendo polémico: espectacular en algunas pieles, francamente ingrato en otras. Y si te lanzas con los ácidos, la clave está en llevarlos por toques. Una braguita de color bajo unos vaqueros, un sujetador coral que asoma por debajo de un top: el color se domestica mejor a dosis que en bloque. Otro reflejo útil: comprobar la solidez de los tintes vivos desde el primer lavado, porque algunos naranjas y amarillos intensos destiñen más rápido de lo que crees. Una apuesta arriesgada, de nuevo, pero una apuesta que se domina.

Los ahumados, la seguridad del negro

El negro nunca se ha ido del todo de escena. Satén azul noche perfilado con encaje negro, tul bordado en verde pálido y crudo realzado con lazos y pompones, conjuntos deportivos embellecidos con encaje: la idea sigue siendo la misma, mantener la sujeción y añadir carácter a la silueta.

Encaje negro bordado, satén azul noche y tul ahumado en primer plano editorial

¿Te preguntas por qué el negro siempre gana? Porque lo perdona todo. Estiliza la figura, acepta los juegos de texturas y envejece mejor que un color vivo mal teñido. Un encaje calado en arabescos, un tanga reducido a un hilo, un balconet bien cortado: piezas con personalidad que cumplen su papel temporada tras temporada. No es de extrañar que vuelvan año tras año.

La regla de las tres piezas. Un conjunto que te gusta de verdad vale más que cinco comprados por impulso. Elige un color neutro que te pongas sin pensar, una prenda de color para los días en que necesitas un poco de energía y un encaje negro para las noches que importan. Lo demás vendrá solo.

Lo que nos llevamos de la temporada

¿Por dónde empezar? Lo que ha cambiado no es tanto el estilo como la oferta: tallas mejor cubiertas, modal y Tencel más a menudo con trazabilidad, fibras recicladas y sujetadores sin aros ya perfectamente presentables. Lo que no se ha movido es la lógica de las tres familias: los empolvados para el día a día, los ácidos para el ánimo y los ahumados para la seguridad. Material de sobra para construir un fondo de armario cápsula con unas pocas prendas bien elegidas en lugar de un cajón a rebosar.

En cuanto a los tejidos, si quieres comprar más limpio sin arruinarte, con dos referencias tienes bastante. Un algodón ecológico con certificación GOTS para las prendas de uso diario: el sello garantiza agricultura ecológica y criterios medioambientales y sociales en toda la cadena. Y un sello OEKO-TEX STANDARD 100 para todo lo que toca la piel: certifica el respeto a unos umbrales de sustancias indeseadas, no el origen ecológico de la fibra; el matiz importa, porque a menudo se confunden los dos. El Tencel y el modal, cuando se anuncia su trazabilidad, siguen siendo alternativas suaves, presentadas a menudo como menos exigentes en agua que el algodón convencional; pero la información tiene que venir de la marca para poder verificarla. Dicho de otro modo: lee la etiqueta antes de creerte la promesa.

Precio

En España, una braguita decente se encuentra entre 8 y 20 € en grandes superficies o en cadenas accesibles, y más bien entre 25 y 45 € en una marca que trabaja el encaje de verdad. En sujetadores, cuenta entre 25 y 50 € por algodón bueno con forro de encaje, y entre 70 y 150 € por un modelo de gama alta: la finura de un encaje Leavers y la sujeción de una copa profunda disparan la factura. Para un conjunto completo, el orden de magnitud va de 40 a 90 € en la gama básica y de 120 € a más de 200 € en las casas de lujo.

Varios factores hacen variar la cuenta: la ciudad y el punto de venta, la talla, el tipo de encaje y que el modelo se venda por separado arriba y abajo en lugar de como conjunto. ¿Dónde buscar? Grandes superficies, cadenas tipo Women'secret, Oysho o Etam y marcas de lencería para los básicos y las tallas grandes; El Corte Inglés y tiendas especializadas para el encaje fino; tiendas online y Amazon.es para las copas difíciles de encontrar en tienda física. La segunda mano también merece la pena para los modelos puestos una o dos veces: eso sí, revisa el estado de los elásticos antes de dar el visto bueno.

Un último punto práctico, porque marca la diferencia a los seis meses. Un encaje fino y un tul transparente no soportan ni la secadora ni lavados a alta temperatura. Bolsa de lavado, programa delicado, secado en plano: tres hábitos que alargan la vida de un conjunto mucho más de lo que parece.

El veredicto de Chloé: sí, estas tres familias merecen tu atención para la primavera-verano de 2027. Con una condición: elegirlas por lo que te hacen llevar, no por la etiqueta de la temporada. Y para ser sincera, aquí hablamos de direcciones de temporada documentadas, no de prendas probadas en el probador: los modelos concretos irán llegando a las tiendas con los meses, y serás tú quien lo juzgue al verlos. Y si solo puedes quedarte con una cosa, que sea el empolvado de algodón con forro de encaje: es la prenda que te pones sin pensar y suele ser la que más dura.

Nota de actualización: este artículo actualiza una selección de lencería publicada originalmente para la primavera-verano de 2008; las tendencias, los tejidos y las referencias de precio se han revisado para la temporada 2027.

Fuentes