Está de moda el abrigo corto de lana, con mangas más o menos acampanadas y talle imperio. Comptoir des Cotonniers lo propone con cinturón de piel brillante bajo el pecho y cuello recto: perfecto. Buena noticia para nuestro armario de invierno: la temporada que llega apuesta decididamente por los volúmenes generosos, las cinturas marcadas y los tejidos técnicos. Estas son las claves que conviene retener para pasar el invierno abrigada sin renunciar al estilo.

El abrigo largo, ya caiga a la altura del gemelo o roce el tobillo, estira la silueta y envuelve el cuerpo sin esfuerzo. Su caída lo es todo: un corte recto y depurado, en mezcla de lana o cachemira, apostando por una elegancia discreta que atraviesa inviernos. Guess firma una versión inmaculada, irresistible tanto con un pantalón pitillo crudo como con unos salones.

El abrigo cruzado sigue siendo un básico atemporal, junto a las formas coocoon y oversize, elegidas por quienes buscan comodidad sin renunciar a la elegancia. En Paul&Joe se convierte en mangas abullonadas, cuello en V con solapa y cinturón para anudar: sencillez, elegancia y calidad. Otra vía: el forro contrastado o el acolchado discreto, que despierta un modelo clásico.

En cuanto al color, los camel y los grises se despliegan con amplitud y se combinan sin esfuerzo. También se ven rojos profundos y verdes abeto, que dan calidez a una silueta sobria. Tenlo en cuenta si llevas poca textura: aportan carácter a un total look liso, como ese blanco que nos conquista en Comptoir des Cotonniers y en Guess.



El trench, impermeable y a veces forrado, se consolida como alternativa creíble al abrigo de lana. H&M propone una versión corta, con cuello amplio y cinturón bajo el pecho, a un precio muy razonable. Puedes llevarlo cerrado y ceñido a la cintura, o abierto sobre un jersey grueso, con botas altas: un buen equilibrio para el entretiempo y los inviernos suaves.

El plumífero hace tiempo que dejó de ser solo cosa del esquí. Los modelos actuales combinan tecnicidad y diseño: cortes entallados, acolchados gráficos, cuellos altos, capuchas desmontables. Burberry lo convierte en una pieza larga, con cinturón y capucha, elegante y comodísima, eso sí, siempre que asumas el blanco como la nieve. ¿Su baza? Abrigar sin parecer un saco de dormir.

Las cazadoras acolchadas más cortas, llevadas sobre un vaquero ancho o un pantalón de traje, son una alternativa práctica a los abrigos clásicos. Guess recurre a los botones a presión y a la piel sintética para un resultado entallado, mientras otras apuestan por un acolchado más gráfico. Van bien tanto para la ciudad como para los fines de semana.

El abrigo corto conserva sus adeptos. Versión bomber en lana, chaqueta-capa de mangas amplias o blazer oversize llevado como prenda de abrigo: las formas cortas invitan al layering. La chaqueta-capa de Paul&Joe, con mangas mariposa de tres cuartos, añade un toque de refinamiento y un ligero aire de otra época.

Este aire fluido, con un punto retro, vuelve en versiones modernas, a menudo con cinturón. En Ba&sh lo encontramos midi, en forma de trapecio, cerrado con dos botones en el costado. Ideal para los días más suaves, se combina con un pantalón recto y unos botines. ¿Su interés? Realza en un gesto un conjunto sencillo.

En cuanto a los tejidos, conviene priorizar la lana, la cachemira o una buena mezcla, aunque suponga invertir un poco más al principio, para un abrigo que te dure varias temporadas. Un armario cápsula, además, se construye mejor en torno a dos o tres piezas bien elegidas que sobre una acumulación de compras impulsivas: el abrigo «Sissy» de Ba&sh, gris y con cinturón bajo el pecho, es un buen ejemplo.

Entre abrigos largos, plumíferos técnicos y cazadoras cortas, la oferta de invierno no carece de personalidad. Te toca encontrar la prenda que combine abrigo, comodidad y carácter. El mejor abrigo siempre será el que te pongas cada mañana con ganas.


El truco: lleva una capa técnica fina —camiseta térmica, jersey fino de merino— bajo el abrigo, en lugar de acumular prendas gruesas. Conservas el calor sin añadir volumen a la silueta.
Presupuesto
Si hablamos de presupuesto, todo depende del tejido y de la marca. Cuenta con unos 60 a 120 € para un abrigo corto de mezcla de lana en H&M, entre 250 y 400 € para una pieza de gama media firmada por Comptoir des Cotonniers, Ba&sh o Paul&Joe, y a partir de 700 € cuando subes de gama, en cachemira o en Burberry. Las rebajas de invierno y el final de temporada siguen siendo el mejor momento para hacerte con una buena pieza sin disparar el presupuesto.






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