¿Has oído hablar del Cellu M6? A mí me lo preguntó una amiga el año pasado, entre café y café y con una cuota de gimnasio apenas amortizada. Como tantas, había acumulado cremas, dietas y sesiones de cardio, y la piel de naranja seguía instalada en sus muslos. Merecía la pena profundizar en el tema, porque la promesa es atractiva y la realidad, digamos, bastante más matizada.

Unidad de control de un aparato de endermología sobre carro en cabina de tratamiento

La celulitis no es solo una cuestión de peso

Una cosa que conviene dejar clara desde el principio: la celulitis es muy frecuente entre las mujeres, delgadas o con más curvas, jóvenes o menos jóvenes. No tiene nada que ver con la fuerza de voluntad ni con la disciplina, y ese es probablemente el mensaje más importante de este artículo. El mecanismo es en parte hormonal: los acúmulos de grasa se alojan en la hipodermis, los tabiques fibrosos —los septos— tiran de ellos y la superficie de la piel adquiere ese aspecto acolchado que conocemos en muslos, caderas o abdomen. Una cuestión de estructura, no de dejadez.

Mujer joven tumbada con mono beige durante una sesión de endermología en cabina

Moverse y comer bien siguen siendo buenos para tu salud en general, eso nadie lo discute. Pero no bastan para borrar los hoyuelos, y ahí es justo donde entra la idea de un gesto mecánico que trabaje el tejido más de cerca. Un matiz que explica por qué tantas rutinas se estrellan: no estamos hablando exactamente del mismo terreno.

Aparato de endermología sobre una toalla, con las piernas cubiertas por un legging al fondo

¿Qué es exactamente el Cellu M6?

El Cellu M6 es un aparato de endermología diseñado por LPG Systems, una empresa francesa. El principio se resume en una frase: un cabezal motorizado aspira y rueda el pliegue de piel. Es el famoso palper-rouler, pero mecanizado, así que resulta más regular que con las manos, que se cansan y pierden constancia a lo largo de la sesión. Según el fabricante, este gesto reactiva la circulación sanguínea y linfática y flexibiliza el tejido.

Aparato de endermología Cellu M6 en una cabina de tratamiento

Ojo, eso sí: la máquina no se usa en casa. Se queda en la consulta, en manos de un fisioterapeuta o de un profesional de la estética formado en el protocolo. Con este tipo de equipos no se improvisa el ajuste de aspiración y velocidad.

Cómo es una sesión, en la práctica

Te pones un mono que te facilita el profesional —el Bodywear de LPG— por higiene e intimidad, y te tumbas. Cuenta con 30 a 45 minutos en las zonas que se trabajen. La pauta habitual: una o dos sesiones por semana, un ciclo de diez a quince citas y después un mantenimiento más espaciado.

Mono LPG Endermowear durante una sesión de tratamiento

En cuanto a las sensaciones, notarás una aspiración firme y un rodillo que calienta un poco. Se supone que no debe doler. Pueden aparecer rojeces temporales y, a veces, algún pequeño moratón: si es tu caso, coméntaselo al profesional en lugar de aguantar apretando los dientes. Un profesional serio ajusta la potencia según tu reacción, no al contrario.

¿Funciona de verdad?

El veredicto de Léna: sí, pero con una condición. En la práctica, los trabajos científicos sobre la endermología muestran resultados modestos y, sobre todo, temporales. Según esos trabajos, la textura de la piel puede verse más lisa y el aspecto acolchado puede atenuarse, pero nada garantiza que se mantenga sin sesiones de mantenimiento. Ningún aparato hace desaparecer la celulitis de forma definitiva y nadie puede prometerte cuánto dura.

Mujer frente al espejo, con un legging que cubre, observando su silueta con mirada matizada

Te lo digo ya: no he probado el protocolo en primera persona. Lo que te cuento aquí sale de la documentación del fabricante y de los estudios publicados, no de una experiencia propia. Es la norma de la casa, y tienes derecho a saber de dónde viene lo que lees.

Trastornos circulatorios, antecedentes de flebitis o trombosis, embarazo, tratamiento anticoagulante, lesión cutánea: háblalo antes con tu médico. Un profesional serio, en cualquier caso, hace una revisión de salud antes de la primera sesión y te explica qué puede y qué no puede hacer la máquina.

Manos calentando un aceite de masaje ecológico junto a un frasco de vidrio ámbar en el baño

Cuánto cuesta

Cuenta con unos 60 a 120 € por sesión suelta en un centro de estética o un spa, y a veces algo menos en una consulta de fisioterapia. Los bonos de ciclo, de diez a quince sesiones, suelen moverse entre 500 y 1 000 €. Lo que hace variar la factura: la ciudad, el número de zonas tratadas, el tipo de aparato y el prestigio del centro. Dónde reservar: consultas de fisioterapia, centros de estética, spas y clínicas especializadas.

¿Y la cobertura? No cuentes con la sanidad pública para un tratamiento puramente estético. Lo más sencillo es preguntar a tu profesional y a tu seguro de salud privado antes de empezar: algunas situaciones con seguimiento médico se pueden tramitar aparte.

El gesto en casa

La máquina no sustituye a una rutina, y al contrario también. Entre sesión y sesión, un aceite de masaje corporal ecológico, en frasco de vidrio y con una composición corta, cumple de sobra. El gesto que marca la diferencia es el palper-rouler casero, dos minutos por zona, sin apretar como si te fuera la vida en ello. El frasco se enjuaga y va al contenedor de vidrio; el tapón, según la recogida que tenga tu municipio. Si prefieres una crema anticelulítica de farmacia, mira al menos la lista de ingredientes y elige un envase reciclable.

Nada de esto sustituye la opinión médica si tienes dudas sobre tu circulación, y nada sustituirá nunca el hecho de elegir a un profesional que se tome el tiempo de explicarte su protocolo. Lo demás —la constancia, la paciencia, aceptar que la piel de naranja no es un expediente que haya que resolver— lo decides tú. Y, seamos sinceras, quizá el cambio más grande sea dejar de creer que tu cuerpo tiene que ganarse su sitio.

Fuentes