¿Has oído hablar del Cellu M6? Puede que a primera vista te recuerde a un aparato salido de «Stargate», pero en realidad es una herramienta bastante habitual en centros de estética y de fisioterapia. También se conoce como endermologie® o lipomasaje; el nombre que prefieras.
El principio es sencillo: el Cellu M6 aplica el conocido masaje de pellizco y rodamiento en una versión, digamos, mejorada. Se puede ajustar en distintos modos, que el especialista elige según el tipo de piel y la zona tratada. Estos modos buscan actuar sobre la firmeza de la piel y el drenaje; el «rediseño» de determinadas zonas de la silueta es, en cambio, un objetivo que se anuncia, no un efecto garantizado.
El Cellu M6 se utiliza, por tanto, para trabajar las zonas con hoyuelos: esas michelines que se resisten y que también se dejan ver en la playa.
Conviene empezar por lo básico: acude a un profesional, un fisioterapeuta o un centro especializado que trabaje con equipos de uso profesional. Desconfía de las ofertas sospechosas y de las máquinas demasiado antiguas. El Cellu M6 ha tenido varias versiones, entre ellas el Cellu M6 Keymodule LPG; pregunta a quien te atienda qué modelo utiliza.
También hay que tener claro que no todas las personas responden igual: el número de sesiones y los resultados varían de una persona a otra, y no hay garantía de atenuar la celulitis ni de afinar la silueta. Los efectos que se describen, cuando se producen, suelen ser moderados y temporales.

Cualquiera que sea la causa, hormonal o genética, como ocurre con cualquier tratamiento, hay situaciones que pueden desaconsejar la técnica. Un profesional sanitario podrá decirte si es adecuada en tu caso, después de revisar tus antecedentes.

En la primera sesión se empieza por una entrevista: el especialista te pregunta por tus objetivos, tus zonas sensibles y tus antecedentes; te pesa, te mide y, en ocasiones, hace fotos. De ahí sale un programa personalizado, que tiene en cuenta tu tipo de piel y las zonas que se van a trabajar, para sacar el máximo partido al aparato.

Después llega la acción: te pones un mono especial que sirve, entre otras cosas, para evitar las molestias que el cabezal podría causar sobre la piel desnuda. No es la prenda más favorecedora, pero el Cellu M6 recorre los hoyuelos sin problema.
Según las zonas que quieras trabajar, puede que tengas que hacer algunos movimientos que provocan contracciones musculares y tiempos de descanso, mientras el fisioterapeuta pasa el aparato por tu abdomen, tus muslos… No te preocupes, no tiene nada de complicado: basta con seguir las indicaciones del profesional.
Lamentablemente, la posible reducción del aspecto de la celulitis y de las michelines tiene un precio: hay que contar con un presupuesto, que detallamos al final del artículo.
Dicho esto, la sensación al terminar es de ligereza y relajación. No en vano es un masaje.
El Cellu M6 se utiliza desde hace años. En cualquier caso, nada sustituye a una alimentación equilibrada y a la actividad física regular, que siguen siendo las mejores aliadas.
Dónde acudir
Para encontrar un profesional cerca de ti, lo más fiable es consultar el buscador del colegio profesional de fisioterapeutas —el de tu comunidad autónoma— o un directorio sanitario general; y, sobre todo, pedir consejo a un profesional sanitario.
Cuánto cuesta
En España, como orientación, la sesión de lipomasaje mecánico suele situarse entre 40 y 90 €, y los bonos de varias sesiones rebajan el precio por sesión. Las tarifas varían según la ciudad, el profesional (fisioterapeuta o centro especializado), el número de sesiones previstas y las zonas tratadas. Conviene confirmar el precio con cada centro. Pide siempre un presupuesto por escrito antes de empezar y desconfía de los bonos muy largos pagados por adelantado.





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