Este año toca adelantarse: miramos la tendencia con calma y elegimos EL bañador, ese que está hecho para nosotras, que encaja con nuestra silueta y, esta vez, también lo elegimos porque nos gusta de verdad.

En abril todavía es buen momento para asomarse a la temporada que se avecina. Las tiendas empiezan a colocar las primeras piezas y ya se intuye lo que se llevará todo el verano.

El verano, la playa... y este año te habías prometido no comprarte el bañador a última hora, obligada a quedarte con el menos «terrorífico» de una tienda de estación. Pues síguenos: ahí van algunos ejemplos de bañadores con formas, colores y aires distintos, con una idea clara: sexis, para todos los gustos.
El bikini ha sido durante mucho tiempo la apuesta segura de los veranos. Es sexy, no lo vamos a negar, pero no todas se atreven con él: no siempre encaja con nuestra silueta, cuesta exponerse y, para algunas, la playa sigue siendo un mal trago. Pues no pasa nada, porque el bañador de una pieza ha vuelto con fuerza y ya no tiene nada que ver con aquellos bañadores tristones que no tenían nada de sexy. Créenos: la nueva generación de piezas enteras es más que sexy y, a veces, bastante más chic que un bikini sin más.
Durante mucho tiempo, la pieza entera fue la que te ponías para esconderte y poco más. Ese tópico ya no se sostiene. Los modelos más vistos esta temporada juegan con cortes limpios: tirante único y asimétrico, aberturas laterales, la barriga al descubierto bajo una rejilla y contornos trabajados a modo de encaje. El bañador negro de Eres es el mejor ejemplo: un solo tirante, muy calado a la altura de la barriga y contornos decorados para un efecto ultrasexy. Se ajusta a la perfección y deja intuir lo que esconde... un bañador de una pieza, de acuerdo, pero desde luego las piezas enteras ya no son lo que eran.

En la misma línea y igual de bonito, el bañador de Pain de Sucre: este va calado en las caderas y cubre la barriga; los tirantes finos se atan al cuello y dejan paso a un escote bonito. La cenefa troquelada con motivos de flores exóticas deja entrever la piel... En resumen: además de sexy, este bañador es elegante, refinado y original a la vez.
También merece un vistazo la pieza entera Bohème de Princesse Tam-Tam: una forma bonita, con tirantes que se cruzan y se unen detrás del cuello, un plus... ideal para quienes disfrutan con el color.
Pero para algunas el bikini sigue siendo obligatorio nada más pisar la playa, así que aquí van unos cuantos modelos que nos han llamado la atención. Eso sí: la braga de talle alto se ha instalado para quedarse, también entre las que hace cinco años juraban que no volverían a ella. Recoge la barriga, alarga la pierna y combina de maravilla con un top triangular clásico.

El bañador negro tan «fashion» de Speedo, la conocida marca especializada en bañadores deportivos, también tiene su línea «Speedo fashion»: bañadores que no son solo para nadar. Tirantes muy finos, sujetador con copas triangulares y un bóxer en la parte de abajo: nada demasiado complicado, y precisamente ahí está su encanto, un diseño muy suave para un resultado sexy y elegante.
Pero pongamos algo de color en las playas, porque si un bañador negro es indispensable, también es cierto que, en cuanto la piel está morena, un bañador de color resalta de maravilla, ilumina los ojos y realza el bronceado. Así que no lo dudes: los colores te sientan bien.
El bikini Caraïbes de Huit, con aire retro, flores naranjas, amarillas y verdes sobre fondo blanco, perfecto para un verano zen y para pieles bronceadas.
El bañador de Eres, en color crema, con el top anudado a la cintura... difícil encontrar algo más distinguido. Y ya que estamos, en Eres —que parece que llevan el bañador en la sangre—, echa un vistazo al bikini rosa palo con un cinturón blanco en la braga, con un aire de chica Bond.
En cuanto al tejido, la mezcla de poliamida y elastano sigue siendo lo más práctico del verano: se seca rápido, no se arruga en el fondo de la bolsa y aguanta bastante bien tanto el cloro como la sal. Acláralo con agua limpia después de cada baño: eso es lo que de verdad prolonga su vida, mucho más que cualquier producto.

En cuanto al presupuesto, todo depende de dónde compres: cuenta con entre 20 y 45 € en grandes superficies o en una web de moda asequible. En una tienda de lencería o una marca de moda, la cifra sube más bien a entre 50 y 120 €. Para una pieza técnica —natación, sujeción reforzada, poliamida reciclada—, calcula entre 60 y 180 €.

Se encuentran en todas partes, en tienda física y en línea, incluidas las plataformas de segunda mano, donde se encuentran bañadores apenas usados. Eso sí, ojo: el precio no dice nada sobre lo que dura. Un corte acertado y un tejido resistente importan mucho más que la etiqueta.

Si compras ahora, apunta a una pieza que vayas a llevar al menos dos veranos: un corte acertado, un tejido resistente y un tono que te favorezca. Lo demás es tendencia, y la tendencia pasa.






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