Nicky Hilton es el ejemplo perfecto de morena que ilumina. No es que con el pelo rubio estuviera menos sexy, pero sí menos radiante, eso está claro. Nada mejor para sacar partido a sus ojos azul laguna y a su piel impecable: carácter, naturalidad, misterio… Con el castaño lo ha ganado todo, y lo eligió cálido y luminoso, con reflejos chocolate y una melena brillante a más no poder. ¡Todo un acierto, Hilton!

Es un hecho: el rubio hace soñar. Pensamos, con razón o sin ella, que a los hombres les gustan más las rubias; el rubio de verdad es raro, luminoso, dorado, veraniego, ligero… Cualidades que lo convierten en un color deseado, y basta con salir a la calle: mechas, tintes, balayage… las morenas cambian encantadas su chispa por más suavidad. Pero no vamos a quitarle al castaño lo que es suyo: oscuro, lleno de carácter, auténtico, cálido y disponible en infinidad de matices, realza la mirada y las facciones. En resumen, bien elegido es simplemente sublime. Dejemos atrás los tópicos: el castaño está muy lejos de ser apagado o soso; la clave del éxito está en elegirlo bien. Así que vamos con una pequeña muestra de las morenas más guapas, las famosas, para que des con el color de tus sueños.

El castaño caliente lo tiene todo para gustar: piel especiada, ojos cálidos y castaño natural, imposible imaginar otro color sobre esas carnaciones que te calientan el corazón. A veces enriquecido con algunos reflejos moka, a veces negro lustroso apenas marronáceo, calentamos la melena según nos apetezca, con mesura y buen gusto.
Imposible olvidar a la delicada Rory de la serie Gilmore Girls, con su piel diáfana y su actitud de morena: reflejos al borde del auburn y todo en matices, o castaño gélido de aspecto muy natural. Es un hecho, Alexis Bledel, su nombre real, es morena hasta la médula. El auburn, precisamente, calienta la melena sin virar nunca al rojo: un matiz que conviene pedir cuando quieres despertar un castaño apagado, siempre que te mantengas en los tonos cobrizos.
A lo largo de su carrera ha pasado del castaño al rubio platino, pero hoy la modelo Tyra Banks ha encontrado su color. Nos encanta ese marrón glaseado realzado con reflejos caramelo, a la vez chic y cálido: le sienta como un guante a su carnación dorada.
El matiz es ligero, pero está ahí: la guapa Hudgens ha aderezado su castaño azabache con algunas mechas caramelo solo de medios a puntas, para dar profundidad y matices a su color. ¿No quieres volver al salón cada seis semanas? Mantén una base ligeramente más clara que el negro absoluto y, para romper el efecto bloque sin tocar la raíz, pide unas mechas caramelo solo de medios a puntas.

¿El detalle que marca la diferencia? Pedir reflejos en lugar de un color uniforme. Unas pocas mechas más claras de medios a puntas bastan para dar movimiento: no hace falta aclarar todo, y es justo ahí donde suelen llegar los arrepentimientos.

Ya no sabemos muy bien en qué categoría clasificar este color, pero lo cierto es que un castaño franco puede lucir tan luminoso como un rubio miel. No pasa nada: elegimos el tono que, a nuestro parecer, mejor realza la piel, un bonito castaño con unas pocas mechas apenas decoloradas para conseguir reflejos avellana muy discretos. Naturalidad y chispa: eso es lo que saca partido a la carnación. Por cierto, ojo con esa tendencia a aclarar unas cuantas longitudes manteniendo una base natural: perfecta para quienes aman la idea del castaño, pero también los toques de suavidad que aportan unas puntas aclaradas a lo «no es decoloración, ¡es el sol!».
Ha sido morena casi siempre, la guapa Angie, y su truco es el castaño natural. Como no tiene tiempo para dedicárselo a sus hijos o a un peluquero con buena mano, sus ligeros reflejos evitan el efecto apagado y le dan calidez. Porque sí, a veces un castaño puede parecer apagado: en ese caso no hace falta cambiarlo todo, unos reflejos apenas visibles despiertan la materia y evitan el efecto plano. Es el tipo de retoque que se olvida pronto, pero que se nota al instante en las fotos.

Y aunque volvió al rubio antes de que nos diera tiempo a disfrutarlo, la joven Hayden Panettiere como morena merecía la pena: aire de femme fatale y una clase enorme, para comérsela. Una melena que devuelve la luz, sobre una carnación dorada o una piel especiada, y el efecto es inmediato: la piel parece más fresca, los ojos más cálidos y el pelo gana profundidad sin parecer nunca artificial. ¡Una gozada!
Queda la pregunta que siempre vuelve: ¿qué matiz para qué piel? Una piel moka pedirá un castaño cálido, caramelo o canela; una piel rosada se verá más favorecida por un castaño frío o un marrón glaseado sin reflejos rojos. En caso de duda, pide una prueba en un mechón antes del tinte completo: mejor ese pequeño test que una cita fallida, y tu peluquero sabrá guiarte hacia el matiz justo.

El castaño profundo, en cambio, impone un aire casi fatal: es el color de las melenas que se notan sin saber por qué, siempre que te atrevas con una base franca y un acabado muy brillante.
Presupuesto
En cuanto al presupuesto, cuenta con unos 45 a 90 € por un color completo en el salón y entre 60 y 150 € por un balayage o unas mechas trabajadas, según el largo, la densidad y el establecimiento. En casa, un tinte vegetal o un tratamiento colorante se sitúa más bien entre 12 y 30 € la caja, pero el resultado depende mucho de la mano y de la base de partida. El precio sube con el número de mechas, la técnica (balayage a mano alzada) y el mantenimiento en el tiempo; conviene pedir un presupuesto antes de instalarte en el sillón y prever un tratamiento hidratante entre cita y cita, porque un color puede resecar el cabello, según la fórmula y la naturaleza del pelo.





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