Algunos peluqueros se presentan como visagistas tras formarse en asesoría de imagen o morfología del rostro, aunque la morfopsicología no es una especialidad oficial de la peluquería. En la práctica, lo que buscan es el corte y el color que mejor partido saquen a tu físico.

Mujer joven en el salón de peluquería mientras el profesional da volumen sobre la parte superior de la cabeza

También tienen un gran sentido de la observación y de la estética: de un vistazo analizan la forma de tu rostro, tu tono de piel, tu mirada, tu forma de moverte, tu estilo y tu actitud —una herramienta de asesoramiento subjetiva, que no pretende determinar científicamente tu carácter— y detectan tus puntos fuertes, esos que determinados cortes y colores pueden resaltar.

Mujer joven probando una simulación de peinado en realidad aumentada frente al espejo

El problema es que no tenemos una mirada objetiva sobre nuestra propia cara. No siempre nos damos cuenta de que un corte no nos favorece, y el día en que por fin caemos en la cuenta de que nos añade años o nos ensancha la cara… ¡ya llevamos un año con él! Así que seguir dejándonos cortar el pelo por alguien que hace lo que le pedimos sin avisarnos de que conviene evitar el flequillo en frentes pequeños o de que un corte corto no favorece los rostros alargados no es precisamente lo ideal.

Y aquí es donde bendices al peluquero visagista. Le cuentas lo que tenías en mente y él te dice si le parece buena idea, te aconseja sobre lo que mejor te sentaría y cómo podría combinar tu propuesta con la suya; después de eso, decides tú.

Manos de una aprendiz de peluquería separando un mechón largo con el peine
Primero se aprende el gesto, después se asesora: así se forma un peluquero

Algunos peluqueros visagistas trabajan incluso con programas de simulación capilar que, a partir de una foto tuya, te muestran cómo quedaría tu rostro con el corte o el color que te recomiendan.

Pero no te creas que la etiqueta de visagista se aplica a todos los peluqueros que dicen asesorar a sus clientes. Algunos reivindican una formación en morfopsicología o en asesoría de imagen, pero no existe una certificación única y obligatoria para ese título.

Ahí está toda la ventaja del visagista: no solo te ve como eres, sin los prejuicios ni los defectos imaginarios que te empeñas en atribuirte, sino que además conoce los distintos tipos de morfología y las asociaciones entre morfología y carácter que algunos usan como referencia —sin que tengan valor científico—, así como los looks que se pueden imaginar para cada tipo. Por eso es quien mejor puede asesorarte sobre tu corte y tu color, apoyándose en todo lo que forma tu físico y tu personalidad, y que determinará su elección.

Mujer joven sentada frente al espejo mientras el peluquero evalúa la densidad y la caída de su cabello

Llevas tiempo queriendo cambiar de look, pero claro: cada vez que vas a la peluquería sales con el mismo tipo de corte y, desde luego, nunca con lo que habías imaginado. ¿Será que te explicas mal o que tu peluquera no te ha entendido? Da igual. La cuestión es que esta vez te plantas en la peluquería de un especialista de verdad: un peluquero visagista.

Presupuesto

Por regla general, el corte de un peluquero visagista cuesta más que uno clásico: cuenta con una horquilla de entre 60 y 150 €, y todavía más en las direcciones más exclusivas o en los salones de renombre. La consulta visagista —el análisis del rostro y el asesoramiento personalizado— suele ir incluida en el servicio, aunque a veces se cobra aparte. La tarifa depende del prestigio del peluquero, de la ciudad y del largo del cabello: pide siempre un presupuesto antes de lanzarte.