Antes de ponerte a hacer experimentos en la cocina, conviene tener claras unas cuantas normas de higiene. Usa utensilios bien limpios y aplica la mezcla sobre el rostro y el cuello, previamente lavados. La conservación es el gran escollo, pero no el único: también hay riesgo de contaminación, irritación y alergia. Lo que sobre no se reutiliza bajo ningún concepto. Si tu piel es reactiva o tienes dudas, mejor consulta con tu farmacéutico o tu dermatólogo. Esto es lo que necesitas para preparar tus propios productos en casa, con precaución y gastando poco.
Tampoco conviene encadenar mascarillas: deja pasar un poco de tiempo entre una y otra. Si tu piel tira o se enrojece, espácialas más.
Con la cantidad de ofertas que hay, ¿quién no se ha quedado alguna vez perdida en la sección de cosméticos sin saber qué comprar? Pues hay una solución de lo más natural para semejante duda existencial: ¡prepararte tus propias mascarillas de belleza! ¿Que tu cara no tiene buen aspecto? Aquí van unas cuantas recetas caseras, fáciles de hacer, para recuperar buena cara.
Para todo tipo de pieles
La mascarilla limpiadora. Una mezcla astringente y tonificante, utilizada tradicionalmente para limpiar y matificar la piel de forma temporal. Machaca tres fresas grandes y mézclalas con una cucharada de yogur natural, diez gotas de aceite de avellana y una cucharadita de arcilla rosa extrafina. Aplica una capa fina sobre el rostro; en la práctica, se suele recomendar dejarla unos 15 minutos y aclarar con agua tibia. Puede ir bien a las pieles mixtas; en cualquier caso, aclara bien.
Para las pieles grasas: ¿tu piel brilla y es propensa a las imperfecciones? Pues aquí tienes dos mascarillas para probar cuanto antes.
Mezcla una cucharada de miel con dos cucharaditas de yogur natural. En la práctica, muchas veces se recomienda dejarla actuar unos veinte minutos y aclarar después con agua.
O mezcla tres cucharadas de arcilla verde en polvo con agua o leche, que es más suave. También puedes añadir una cucharada de miel, un ingrediente suavizante y humectante. En la práctica, déjala puesta unos quince minutos y aclara siempre con abundante agua.
Para las pieles secas: si tu piel tira y te pica, hay que hidratarla cuanto antes. Mezcla una cucharada de nata fresca con una cucharada de miel de acacia. Aplica sobre el rostro; en la práctica, se deja unos veinte minutos.
O machaca medio aguacate con dos cucharadas de miel; en la práctica, déjala unos quince minutos y aclara después con abundante agua tibia.
Para un cutis claro y luminoso: machaca un pepino con un poco de leche fresca hasta obtener una pasta untuosa. En la práctica, déjala unos diez minutos y aclara.
Presupuesto
En cuanto al gasto, estas recetas suelen salir más baratas que una mascarilla ya preparada, siempre que compres los ingredientes secos en poca cantidad y los guardes en un lugar seco. La arcilla rosa o verde en polvo cuesta entre 4 y 8 € los 100 g, y la encuentras en tiendas de productos ecológicos, tiendas gourmet o en la sección de cosmética de algunas farmacias; la miel de lavanda o de acacia, entre 6 y 12 € el tarro, según el tamaño y el origen. El resto (yogur, nata fresca, fresas, pepino, aguacate) sale de la nevera y se cuenta en unos pocos euros. Lo que sí dispara la cuenta son los frasquitos de aceite de avellana: se usa muy poco, así que mejor comprarlo a granel o en sobre que en formato «belleza». Y como una mascarilla casera no se conserva, prepara solo la dosis de una aplicación: es más seguro y también más económico.





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